18 de marzo de 2013

IRAK, 2004


Lucía G. Carretero/@LGCarretero

Cuando la defensa patria se convierte en un juego sucio. Seguramente, al pensar en abusos de personas encarceladas, de forma legítima o no, aparece en la memoria colectiva el ficticio cierre de Guantánamo, la Guerra de Irak y soldados americanos. Porque son ellos, los soldados americanos, los que siempre vulneran los derechos de los ciudadanos en nombre de la libertad, la libertad de los intereses americanos.

Pero no todo es problema de EEUU y del sueño de expansión económica americana. Aquí, bien cerca, en España y mal que nos pese, lo de torturar también está de moda.

Foto de eldiario.es

Pese a que el general durante cuatro años ha dirigido y alardeado de la buena praxis de sus soldados, pese a que la tortura lleva unos cuantos años abolida y pese a que Irak no era nuestra guerra, los españoles siguieron el ejemplo de los yankees, como Aznar seguía los pasos de Bush.

La noticia ha saltado a la palestra diez años después de la invasión, porque a veces se olvida que las guerras no acaban cuando las fuentes oficiales dictaminan que se acabó, que las tropas saldrán paulatinamente para asegurar una situación de estabilidad en la zona sometida. Cinco soldados españoles propinan patadas a dos iraquíes detenidos en Diwaniya. Al final del video de 40 segundos, es posible escuchar como uno de los militares españoles, desde la puerta, afirma con escrúpulos cuestionables: “¡Jo, a este se lo han cargado ya!”.

Ya sabemos. Ahora a exigir responsabilidades porque no sería justo que se juzgara social y mediáticamente al ejército español por un grupo aislado cuya conducta deja mucho que desear, en esto estamos todos de acuerdo. Ahora todos los partidos políticos clamarán al cielo en relación a este video, asociaciones varias reclamarán medidas a esta situación concreta y para que no se produzcan más, en términos generales.

Soldados españoles en Afganistán

Pero la verdad es mucho más simple y despiadada. No solo porque casos como este y que implican a diversas nacionalidades, gobiernos, soldados y civiles nunca se harán públicos. Sino también porque dentro de unos días, cuando el video se acomode en hemerotecas de medios de comunicación y cuando la preocupación económica sea tan fuerte que no haya espacio en la vida de los ciudadanos para nada más, este video y lo que es peor, la situación en sí, habrá sido enterrada. Con un poco de suerte hasta que el próximo caso de abusos salga a la luz y se rememoren todos los anteriores.

Y mientras tanto, veremos desfiles, nos enorgulleceremos de nuestros hombres y mujeres uniformados que darán la vida para salvarnos aprovechando céntimo a céntimo nuestras partidas económicas. Venderemos armas y las compraremos. Pero siempre, todos y cada uno de ellos tendrán dos piernas con las que irrumpir en los cuerpos de prisioneros. Porque eso es el entrenamiento de algunos soldados, repito: solo de algunos. 

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