24 de marzo de 2013

LA PEGATI-LA PEGATI-LA PEGATINA!

Lucía G. Carretero/@LGCarretero 

Viernes, nueve y media de la noche y el público comenzaba a rodear las puertas del Laboratorio de las Artes de Valladolid –antiguo matadero– pese a la lluvia. La ocasión lo merecía. El grupo catalán La Pegatina presentaba en la ciudad vallisoletana su séptimo disco: ¡Eureka!


Diez años han pasado desde que el grupo catalán formado por Rubén Sierra,  (voz y guitarra), Axel Magnani (trompeta y coros), Romain Renard (acordeón y coros), Adrià Salas (voz), Ovidi Díaz “Movidito” (percusión y coros), Sergi López (batería y coros) y Ferrán Ibáñez (bajo y coros) editasen sus primeras canciones. Desde entonces más de 400 conciertos en tono animado pero siempre con una políglota visión. Su gusto por el catalán, el gallego, el euskera e incluso el inglés y el francés ha hecho que el modesto grupo se haya abierto paso entre fronteras internacionales. Su último destino, China.

La filosofía “pegatina” también estuvo presente. Pasadas las diez de la noche los cañones de confetis de colores que les acompañan en cada concierto estallaron al compás de una nueva composición: Non è facile.  Una canción en italiano que conserva la identidad del grupo y de sus guitarras rumberas.


Como aseguraba el cantante principal Adrià, la sala Porta Caeli de Parquesol se había quedado pequeña para un público entregado y mayor que en otras ocasiones que no paró de bailar pese a la elevada temperatura de la sala. El movimiento constante y las luces de colores que acompañaban a la alternancia de canciones nuevas y de discos anteriores adquirió un toque mejicano cuando los componentes aparecieron con los sombreros típicos de esa tierra. Iban a cantar La Sorranchera y necesitaban que el Valladolid de Méjico estuviera presente durante unos minutos.

El silencio y la oscuridad cubrieron la sala cuando Adrià y Foxi (Romain) bajaron las pulsaciones de la sala con Amantes de lo ajeno, que nada tuvo que envidiar a la versión original en la que colabora otro catalán, Santi Balmes (vocalista de Love of Lesbian).


El concierto fue una alarde de dinamismo en el que todos tuvieron cabida. Un público muy heterogéneo en el que se podían diferenciar crestas de colores en el pelo e indumentaria punk, algunos zapatos de tacón y personas de mediana edad que seguían el concierto desde los laterales huyendo de los pisotones de algunos pogos que se produjeron en el centro de la pista. Hasta los más sentimentales pudieron disfrutar con el tema A Morriña en honor Rubén Sierra, de origen gallego y no el único en la sala.


Había pasado más de hora y media y el grupo comenzaba a presentar uno a uno a sus componentes como despedida. Todos los asistentes exigían al menos una más. Al grito reiterado de “¡No estamos todos, falta Mari Carmen!” las luces del escenario volvieron a encenderse, Maricarmen comenzó a sonar. Un aforo casi completo dispersándose con permiso de La Pegatina. Uno a uno sus componentes, armados con tambores y otros instrumentos de percusión, se rodearon de su público para tocar la gran batucada final que cierra todos sus conciertos. Casi dos horas y media de concierto agotador que no anestesiaron el ánimo de los asistentes.



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