19 de marzo de 2013

PROFESORES DE CINE


Juan Carlos Castro Simón/@JimmyTurunen

Enseñar a niños no es fácil, poco interés y los jóvenes dejan de lado los sintagmas, logaritmos y minerales para hacer caso a sus hormonas siempre en pié de guerra contra el docente. Sin embargo,  un exceso de interés y fuerza hace que las hormonas también reaccionen y  se mezclen con los conocimientos, esa historia siempre acaba en tragedia. Qué sabio fue Aristóteles cuando dijo que la virtud está en el medio, eso no cambia por muchos recortes que se hagan.



Profesores buenos ha habido, hay y los habrá en todos los niveles y categorías en un porcentaje que por mucho que se diga, a la larga, supera al de malos profesores. Desde tiempos antiguos esta profesión ha sido respetada y venerada por todos, aunque puede que últimamente, intereses políticos a parte, también se ha demostrado que los profesores, a veces, “la cagan”. Errar es humano como también lo es acertar y como un buen reflejo de la realidad la gran pantalla y la pequeña  tienen sus historias sobre profesores que a veces hacen bien su trabajo y otras no, pero siempre con buena intención o a lo mejor esto es suponer demasiado.

Son muchos los profesores que a lo largo de la historia del cine han pisado las pantallas desde que Sidney Poitier revolucionara las clases en la inmortal Rebelión en las Aulas. Muchos profesores de una manera u otra han intentado ganarse a los jóvenes y enseñarles la lección correspondiente para acabar el temario a tiempo, que aprueben un examen, ganen el Cáliz de Fuego, nos deslumbren en un concurso de baile o, simplemente aprendan que La Lengua de las Mariposas se llama espiritrompa.


Algunos de estos profesores ni siquiera tenían una labor tan importante, simplemente se dedicaban a sobrevivir y a enseñar a los alumnos que son ellos los que deben tomar sus propias decisiones. Para el recuerdo siempre nos quedara la cara de Robin Williams abandonando el aula mientras sus alumnos le coreaban: “¡Oh! Capitán. ¡Mi Capitán!”. Los profesores que recogemos aquí quizá no tuvieran tantos poderes como  Dumbledore, pero de alguna forma u otra fueron profesores y no por eso, como siempre ocurre, todos fueron buenos, acusadme de maniqueista si queréis:

PROFESORES BUENOS

François (François Begaudeau)

El primer día de clase todo son buenas intenciones: una clase que respete,  la posibilidad de aprender mediante el diálogo y la participación, un par de alumnos excelentes en la clase y no tener que poner un solo suspenso. Sin embargo, la clase gueto en la que empiezas el primer día enseñando lengua te puede demostrar que no todo es del color que se pinta, la democracia funciona mejor en las urnas que en la pizarra y los problemas de los chicos se demuestran en comportamientos difíciles de comprender en La Clase.


Cambiar el plan de actuación y tomar medidas ante las hormonas alborotadas de los chicos es algo que cuesta casi lo mismo que enfrentarse día a día los desplantes, bromas y problemas que causan unos niños traumatizados y que el propio colegio intenta buscar una excusa para expulsarlos.

Roland Pryzbylewski (Jim True-Frost)

Malo cuando en la entrevista de trabajo para entrar como profesor a un centro de educación te cogen por haber sido policía antes, un genio resolviendo los códigos que utilizan los traficantes para organizarse y sobre el campo un camorrista con el gatillo fácil.



“Mr Prez” lidia a partir de la cuarta temporada de The Wire con jóvenes cuyos sueños se paran en la esquina de enfrente y sus ídolos yacen muertos con varios disparos en algún piso en construcción. Es difícil enfrentarse a una clase donde el más pelota de todos los chicos se dedica a robarte los vales de comida del comedor para revenderlos y la diva de clase se ve a mitad de curso con una navaja firmándole la cara. Baltimore es así y aunque desde la dirección del colegio determinan que tu trabajo es preparar a los alumnos para enfrentarse a un examen estatal de nivel, siempre se encuentra la forma enseñar matemáticas y retener la atención de los alumnos mediante apuestas y probabilidad.

Aloysius Beauvier (Meryl Streep)

Tener un alumno negro en tu colegio del Bronx de  1962 puede destrozar todos tus rígidos esquemas que ves como poco a poco se están acercando a su fecha de caducidad.  La educación es lo que es en un colegio religioso en aquellos años en los que en Roma los cardenales intentaban adaptar la Iglesia a los nuevos tiempos (Concilio Vaticano II). Además, por aquel entonces Martin Luther King todavía estaba escribiendo su discurso el que daría en Washington un año después. Romper con la segregación racial no es algo tan fácil y menos si te preguntas por qué el nuevo y revolucionario cura busca esa manera de enfrentarse a ti, una monja que poco después empezará a añorar las misas en latín.


Aloysius Beauvier acepta de poca gana al nuevo alumno y se lo entrega a la probablemente mejor profesora del colegio la Hermana James (Amy Adams). ¿Qué pasará cuando la profesora del chico la diga que sospecha que el cura (Philip Seymour) abusa del menor? Quizá se deje llevar por su odio hacia nuevo clérigo, o quizá todo sea una lucha contra uno de los infames actos que más está condenando a la Iglesia en estos últimos años. El resultado e incluso la decisión de quién es el buen profesor de la peli se lo dejamos a cada uno porque siempre existirá La Duda.

PROFESORES MALOS

Rainer Wenger (Jürgen Vogel)

“¿Para qué estudiar el nazismo si ya no se podrá repetir?” Los alumnos son muy vagos, sin embargo Rainer Wenger, anarquista convencido, les va a demostrar que estudiar los totalitarismos es lo primero que deben hacer porque hasta ellos se pueden convertir en unos jóvenes nazis en torno a un líder y un movimiento parecido al de las Camisas Negras de Mussolini, aunque en este caso sean blancas.


Una ola, La Ola, es una clase práctica que se va de las manos y no se puede parar, si no estás dentro te meten, si criticas llega a peligrar tu integridad. ¡Es tan bonito sentirse miembro de algo y hacer pintadas sobre los graffitis anarquistas! Quizá los alumnos aprendieran algo sobre los movimientos totalitarios, aunque el fin, al menos moralmente, no justifica nunca los medios. Ser el líder de una nueva banda de neonazis nunca será un medio, que se lo digan a Ron Jones un profesor canadiense que 1967 vivió en sus carnes la historia que inspiró la película.

Walter White (Bryan Cranston)

Ser un genio de las químicas y ver como tu mejor amigo se forra gracias a tus inventos mientras pasas tus últimos meses de vida en enseñando químicas es deprimente. De hecho, nadie puede culpar a Heisenberg (seudónimo) de su atroz depresión un hijo con problemas de movilidad, una mujer embarazada, un cuñado que le roba hasta su propia fiesta de cumpleaños y de repente aparece la atroz figura de un cáncer y las peores consecuencias de la quimio.



Sin embargo, lo que no se puede justificar en la vida de este profesor, que una vez hace mucho tiempo, como en los cuentos, se preocupaba por sus alumnos, es que deje de lado su labor docente para dedicarse a “cocinar” cristal. ¿Cómo se puede ser capo de droga y profesor a la vez? Desde luego, un profesor no se puede "Volver Malo" (Breaking Bad).

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