27 de marzo de 2013

ROBO CON GUANTE NEGRO


Alejandro Andrés Pedrero/@AlexRubio92

Lo de la picaresca y España es una de las injusticias lingüísticas más grandes que he visto cometer en este país. Para mí la picaresca me recuerda al género literario que tuvo su cumbre en el Lazarillo de Tormes, ese chiquillo que para poder comer, vivía del engaño. Por eso creo que el calificativo que mejor nos viene al dedo es el de ladrones.



Ya basta de ingenuidades. Fraude fiscal es un robo a las arcas comunes. Al bolsillo de todos. A ese bolsillo que puede que malgaste por un lado pero del que vive nuestro delgado Estado del Bienestar. Y la salud de este último –y también su educación- están en riesgo de desaparición. No me centraré en recortes. Los tiros van hacia otro lado.

Algunos estudios indican que en España hay una economía sumergida del 24% del PIB. Yo he llegado a escuchar que puede llegar a un 30 – nunca son datos exactos ya que en la declaración de la renta no aparece el dinero en negro que mueves, guiño, guiño –.  Más datos de este, nuestro país: estamos en la Champions League del fraude fiscal mundial. Ah, y alrededor de uno de cada cuatro billetes de 500 de toda la eurozona se encuentra en España. Me callo ya, ¿no?

Pero basta de politización del fraude. No roban todos los autónomos, discurso ampliamente extendido. Ni todos los grandes empresarios, esos a los que se les acusa, y con razón, de portar la banderita de España de puertas para fuera y arañar –y en ocasiones hasta usurpar- cada euro que se daría en beneficio de los españoles cuando llegan las desgravaciones. Tampoco todos los políticos, por mucho que a veces lo parezca. Ni mucho menos, todos los actores. O los deportistas. Solo roba todo el que puede.

El actor Gerard Depardieu ha cambiado su nacionalidad por una
disputa sobre los impuestos con el gobierno galo. Ahora es Ruso.
Porque esa diferencia que nos dista con Europa, ese continente con el que aún conservamos en común la moneda, no es tan grande como parece. Que levante la mano quien no haya oído que en Noruega/Finlandia se paga en los supermercados aunque no esté la cajera. En mi pueblo también y nadie lo cuenta por ahí. Pero que vengan a decirme que en Bruselas no hay robos. Que en París puedes ir enseñando la cartera. O que en Amsterdam no estás más seguro llevando la mochila por delante. Puede que en Europa se robe en menor medida que en España. Pero ¿y si los que menos tienen de “al norte de los Pirineos” tienen más que los que menos tienen del sur?

Es a esa conclusión a la que quiero llegar con este artículo. En Bélgica se defrauda. En Alemania también. Y en Francia. Y en Holanda. ¿Por qué menos? Porque se persigue más. Ahí están los datos.

Fuente: Inspectores de Hacienda


De verdad. Volved a mirarlos detenidamente. Esto tiene su gracia –es decir, ninguna- cuando te enteras de la cantidad de dinero que dejamos de ingresar por estos robos en negro. Lo equivalente al presupuesto de Sanidad. Alrededor de 80 mil millones. Se dice pronto.

Además, el gobierno ya no aprieta, sino ahoga, y el ladrón sigue teniendo su paraíso fuera de nuestras cuentas. Desde ya, a aumentar el número de investigadores de hacienda con competencia. Y el que evada, a chirona. Cuando eso pase, los problemas de España estarán más cerca de solucionarse y por lo menos, los españoles de a pie, recordaremos ese término que ya hemos olvidado: el de justicia social.

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