25 de abril de 2013


Juan Navarro García/@Juan13Navarro

Si tienes menos de 30 años vete pensando muy seriamente si abandonar la nave e irte a ganar la vida al extranjero. Para eso estudia inglés, alemán, francés o angoleño, pero no cabe duda que tu futuro no está de los Pirineos para abajo.



Hoy nos han hecho saber que el 27,16% de la población activa está desempleada, en casa, a la espera de que un teléfono suene y alguien los contrate. Pero es muy improbable que eso suceda. Como aquí no hay visos de que mejoren las cosas, habrá que ganarse la habichuelas en otro lugar.

Ese mismo documento, Encuesta de Población Activa, señala que el 57,2% de esa juventud está en paro, más de la mitad no tiene nada a lo que aferrarse para el día de mañana. Es el dato más elevado de la historia y no parece tener un remedio a corto plazo. Es una circunstancia horrible, lamentable y que deja a este país en ridículo delante del mundo entero, por no hablar de la mofa que somos a nivel europeo.

La crisis ha pillado a la juventud cagando y sin papel. A esto se une que la falta de incentivos a empresarios y responsables de contratación a la hora de que darle un trabajo a los jóvenes suponga que no se cuente con estos como responsables de sacar el país adelante. Solo hace falta echar un vistazo a muchos estamentos del sistema para percibir la incompetencia de quienes ocupan puestos que podrían ser para las nuevas generaciones, supuestamente mejor preparadas.

Bonacheladas
Desde hace mucho tiempo muchos entendidos vienen diciendo que la juventud es el recurso más útil para que un país salga adelante, crezca y se desarrolle. ¿Entonces a quién se le ocurre que la edad de jubilación sean 67 años? ¿De qué sirve invertir en educación básica, media y avanzada si los más afortunados de los que la reciben acabarán sirviendo comida rápida pese a tener carreras de prestigio?

Apaga y vámonos, oye. Haz el petate, olvida todo lo que has aprendido en cuanto al respeto por este país y vete. Las familias tienen miembros en paro y los más jóvenes del hogar están deseando poder mostrar su potencial y sus cualidades para sacar adelante a la familia, lo cual a gran escala da lugar a un progresivo avance del país en cuestión, en este caso España. Nunca antes fue tan necesario hacer de tripas corazón y pelear por cada euro para contribuir a la supervivencia.

El dinero invertido en educación, en recursos, universidades, centros primarios y secundarios y todas esas cosas queda, entonces, devaluado. Perdido. La inversión la percibirán naciones que acogen jóvenes bien formados y con ganas de demostrarlo mientras aquí una persona de 65 años ocupa un cargo para el que apenas tiene preparación si se compara con los jovenzuelos.



La población joven no es tonta y dirá adiós. Lamentándolo más o menos, según cada caso, pero hay que ganarse la vida. Con la marcha de los recursos que las nuevas generaciones aportan el país se hunde y acaba cayendo en barrena.

Si queremos que España salga adelante se ha de dar un paso adelante por la juventud.

0 comentarios:

Publicar un comentario