17 de abril de 2013

DE ESPALDAS AL PUEBLO


Alejandro Andrés Pedrero/@AlexRubio92

Treinta años llevaba la república francesa sin hacer frente a una ley tan antipopular. El matrimonio gay que quiere aprobar el país vecino, al estilo español, ha llevado a Paris a miles de defensores de los valores tradicionales.  Los diputados de UMP –el partido de Sarkozy- y la ultraderecha de Le Pen han movilizado a los retractores del “matrimonio para todos”.

Las manifestaciones de enero y marzo son dos de las que más apoyo han tenido según cifras de la policía. El matrimonio gay francés está en entredicho. Y parece que, al menos, una parte de los franceses no quiere aún enarbolar dos de los tres términos más importantes en Francia: libertad e igualdad. Parece que por eso, el presidente Hollande no quiere escuchar.



Llegados a este punto debe hacerse un inciso para mencionar el baile de cifras por parte de los altavoces del poder. La policía contaba 300.000 y los periodistas de Libèration se lo creían. Figaro, por su parte, llevó por bandera el dato de los manifestantes: 1.400.000.

Menos mal que cinco días más tarde de la última “manifa”, Le Monde publicó unos datos que suspendían las matemáticas a la policía y que humillaba los dados por los manifestantes. Con explicación y todo. En este sentido periodístico, Le Monde golea a su homónimo (mismo nombre) español -ese al que le suele acompañar la coletilla “de Pedrojota”.



No obstante los datos son los que son y las diferencias entre la gente que colmó los Campos de Marte y los que se congregan en Sol, Neptuno y demás lugares icónicos madrileños, es la ideología y lo que se pide. nunca nadie debiera gobernar dando la espalda a tanta gente. Es reprobable que cualquier gobierno haga caso omiso a las manifestaciones multitudinarias. Es reprobable que no se te quiera oír nada más que cuando hay elecciones. Es reproblable que no se oiga hablar nunca de referéndum.

En la fotografía de la izquierda la Policía Francesa contabilizó 300 000 manifestantes contra el matrimonio gay en París.
En la fotografía de la derecha Delegación del Gobierno contabilizó 35 000 manifestantes contra la Reforma Laboral en Madrid

Porque, estoy de acuerdo, el matrimonio gay es un derecho que no debiera de ser discutido. Pero imponer nunca fue bueno. Si Hollande puede hacerse el sordo con el matrimonio gay, Rajoy podía hacer lo mismo con la reforma laboral. No hay nada mejor que que un presidente se lave las manos y deje el testigo a la voz del pueblo plasmada en un referéndum.

Estamos en el 2013 y el ciudadano pide estar más presente. Por eso yo me pregunto: si internet ofrece la posibilidad de especular con los alimentos a millones de kilómetros de las huertas, ¿por qué no se utiliza lo mismo para llegar a realizar ese sueño al que los griegos llamaron democracia?

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