22 de abril de 2013

ESCRÁCHATE (ES COACCIÓN Y AMENAZA)

Lucía G. Carretero/@LGCarretero

¿Sabíais antes de esta desgraciada (guion) necesaria moda qué era un escrache? ¿Sí? ¿No? Seguramente ya lo sepáis. Olvidadlo, olvidadlo todo. Olvidad que los medios de comunicación han participado en su difusión, a favor o en contra. Olvidad las críticas de políticos y no tan políticos. Olvidad cómo algunos dirigentes del PP tuvieron miedo por el retoño de Sáenz de Santamaría. Miedo porque aunque el término escrache haga referencia a una variedad de manifestación pacífica, podría compararse con una banda terrorista de cuyo nombre no quiero acordarme. Ya saben, nazismo puro.

Más allá de declaraciones de nuestros supuestos representantes, más allá de su cuestionamiento y su crítica, olvidadlo todo. Un escrache ya no es un escrache. Ahora es coacción. Ahora se trata de amenazas.  O así es como lo entiende Interior. O no lo entiende y no quiere entenderlo pero, de todas formas, así resultaría más sencilla legalmente su condena. 

Este término utilizado en escritos y diligencias haría posible imputar a un ciudadano que se manifiesta. Entendido en términos de artura ciudadana, un nuevo concepto recién inventado que define el cansancio constante, el desánimo, la desesperación y la impotencia que sufre la sociedad como consecuencia de medidas que se están tomando, coacción y amenaza sirve para designar otro tipo de situaciones.

Dafne Calvo para Kilómetro Cero

Amenazar es tener que decir a tus hijos que no jueguen al fútbol en el recreo que como se rompan esos pantalones no tienen más. Coaccionar es que tu banco te haga elegir entre pagar la letra del coche y que tus hijos, seguramente con los pantalones rotos por hacer caso omiso a tus amenazas, coman. Bueno si has votado al PP igual prefieres pagar como Dios manda.

Coaccionar y amenazar, así, las dos cosas a la vez, es obligar a profesionales a trabajar más horas de las estipuladas por ley, con un suelo irrisorio y que estos tengan que aceptar, porque sino, la reforma de la Ley Laboral regresará desde el infierno para sentarte de culo en la cola del paro. 

Afortunadamente, todavía quedan personas con algo de sentido común. Y policías también. El Sindicato Unificado de Policía ha denunciado que la Dirección General, por orden en última instancia de Mariano Rajoy, les obliga a borrar de su memoria la palabra escrache para que descanse en paz en el limbo de sus memorias. Como sustitutos los imputables amenazar y coaccionar.

Olvídenlo. Todo. Menos la palabra escrache y su tono pacífico. Puede que tengan que recordárselo a su abogado.


Juzguen qué es violencia y quién la ejerce: "Esta gente de la prensa, fuera del corro".

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