16 de abril de 2013

MEJOR TARDE QUE NUNCA


Jorge Hierro/@Shajaolana

El pasado 27 de Marzo llegó a nuestros cines la secuela de G.I Joe (G.I. Joe: Retaliation). No es un dato tan relevante puesto que cada semana la taquilla suele recibir nuevos estrenos (provenientes, sobre todo, del país norteamericano), pero sí interesa la fecha, puesto que estaba prevista la primera puesta en escena a nivel mundial para Julio del pasado año. ¿Qué ha podido ocurrir para que una película anunciada para una determinada fecha retrase su estreno casi 9 meses?


Aunque no parezca habitual, es frecuente que las productoras retrasen los estrenos de sus películas para que no coincidan con los blockbuster, "películas comerciales", sin embargo, existen aspectos del cine que suelen taparse tras la pantalla que ve el público y no son tan fáciles de solucionar. Este es el caso de la post-producción de las películas, dentro del cual entra un aspecto determinante: los preestrenos.

Los preestrenos ( o premiere) consisten en pases realizados a un público invitado al azar para observar y analizar la reacción del mismo, lo cual orienta en muchos sentidos la posibilidad de cambiar fechas de estreno o incluso metraje de la propia película. En el caso de la citada G.I. Joe: Retaliation la premiere fue un fracaso total. A pesar de las buenas sensaciones que dejaron en taquilla (aunque no en la crítica) la primera edición de la secuela en 2009, parece ser que el público no recibió de buen agrado el preestreno de la segunda, para la que supuestamente pedían más protagonismo para el personaje protagonizado por Channing Tatum. La productora decidió cambiar la fecha de estreno alegando que tras ver el éxito de la versión en tres dimensiones de Titanic debían probar ellos también a estrenar en 3D.

Finalmente, tras más de 11 meses desde que conociéramos la naturaleza de la película a través del primer teaser, G.I. Joe: Retaliation ha llegado en todas las dimensiones disponibles para que el público y la crítica la disfruten. O para que, al menos, puedan recaudar algo de dinero de vuelta con la taquilla. Casos parecidos a éste lo han sufrido películas nonatas aún (como es el caso de Guerra Mundial Z) y otras que ya vieron la luz.

 El más famoso lo sufrió uno de los maestros del cine con el estreno de su más que trabajada y preciada lección magistral: Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979). Del rodaje de aquel film se han escrito ríos de tinta que muestran la cruda realidad del sacrificio que supone todo lo relacionado con la producción de un film. Sin embargo, no todo el mundo sabe por lo que tuvo que pasar Coppola para estrenar (hasta en más de dos versiones diferentes) su película.



El prolongado y agotador rodaje de la película acabó un 21 de Mayo de 1977, después de 238 días de intenso trabajo. Fe del sufrimiento lo da Phil Radcliffe, asistente de producción: ‘’Nunca había visto tanta gente tan feliz de estar sin empleo’’. La frase es de hace 36 años, imagínense la repercusión de haber sido pronunciada en la actualidad. Sin embargo, aún quedaba lo peor por venir.

El montaje llevaría a Coppola de cabeza. No conseguía darle forma, y a pesar de la inclusión de un narrador conocedor de la guerra de Vietnam en la película para ayudar a organizar la trama, ésta seguía siendo inconexa. United Artists (UA), principal distribuidora del film, presionaba a Coppola y llegó a pedirle a finales del 78 los derechos de los negativos de la película y el montaje, exigiendo como garantía todas las posesiones de Coppola. Absolutamente todas. Las portadas de las revistas de cine titulaban en portada con ‘’Apocalypse When?’’ o ‘’Apocalypse Never’’. En un momento dado, Coppola le dijo a Milius (el guionista): ‘’Voy a hacer esta película, si muero haciéndola, termínala tú. Si tú mueres, George Lucas la terminará’’.

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Tras varios pases privados, primero con el presidente de los EEUU, James Carter, y el director de la CIA, posteriormente, con la prensa, preestrenó el film, pero pidiendo alternativas para el final, con el que seguía un tanto indeciso. Finalmente, en 1979, se atrevió a presentarla en Cannes y se llevó la Palma de Oro (compartida con El tambor de hojalata, de Volker Schlöndorff).

El estreno final en las pantallas de todo el mundo sería unos meses más tarde, pero Coppola no se quedaría satisfecho. En el año 2000 el director norteamericano le pidió a Murch (el montador) que reeditará la película con metraje eliminado en la versión del 79. Se añadieron 53 minutos, y ésta prácticamente nueva película se volvió a presentar en Cannes 2001 con el nombre Apocalypse Now Redux. Actualmente está considerada una obra maestra del cine, por lo que podríamos afirmar que a veces la espera vale realmente la pena.

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