14 de abril de 2013

ORDEN DE ALEJAMIENTO

Alejandro Andrés Pedrero/@AlexRubio92

La policía actuará contra quien haga escrache a menos de 300 metros del político. Esa circular que viene de arriba no acabará siendo más que otra gota en un vaso repleto de cabreo e impotencia. Los políticos se sienten agredidos por los ciudadanos. O, bueno, si precisamos, por una parte de ellos. Por los que reivindican con un tono de voz elevado y consecuente. Por los que pueden bajarlos de su trono para devolverlos a una silla.

Fuente: Huffington Post

Por eso, los políticos han pedido una orden de alejamiento con los ciudadanos. Una distancia que ya han tenido durante las últimas legislaturas -por no decir todas- y que ha desembocado en la creación de plataformas. Desde la PAH a la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, todas reúnen voces que los políticos no han sabido escuchar. Voces tan válidas – y más legítimas- que las que si han tenido eco en los diferentes gobiernos. No hace falta decir a quién se atiende y a quién se calla.

Y, por eso, quieren una distancia. Para mantenernos separados, pero no mucho. Es la metáfora de la correa; el tira y afloja que se usa en tantos aspectos de la vida. Tenernos cerca, pero no encima.

Hoy
La distancia que buscan es más o menos la que ya consiguieron temporalmente el 25-S. 300 metros era lo que separaba a la ciudadanía del símbolo del poder del pueblo. Bueno, trescientos (300) y una valla. No contentos con separarse, nos querían hacer creer que lo que había fuera era un golpe de Estado. Y como discrepes de su sistema, “eres ETA”.


De ETA ha tirado una parte de la caverna mediática para descalificar todo lo que suene a moderno. Es esa caverna mediática que habla ahora de PAHtasunos, comandos Colau, rojipardos y tantas otras cosas para calar en las mentes de su público lo que es bueno y lo que es malo. Yo ya no se si ellos mismos se creen lo que dicen o si es parte de un papel que tienen que cumplir. ETA es el odio que generan – o, todo cabe -, les encargan generar.



Y es que les ha dado por hablar siempre de violencia. Estoy esperando a ver hostias en los escraches. No, No valen las inventadas. Es verdad que siempre hay gente que se pasa de la raya, pero gritar al culpable es algo que se ha hecho siempre en España. ¿Tenemos también que detener a la gente que se desfoga en la puerta de los juzgados?

El escrache no es solución, ni medio para conseguirlo. El escrache no es nada más que una escape de presión ante un poder que no para de cruzarte la cara sin que tu pongas la otra mejilla. El escrache es lo mejor que podía pasar en una España que está hasta los cojones. El escrache priva de alguno de sus derechos al político pero, ¿el ciudadano no ha perdido ninguno? Acaben con los escraches y los políticos recueperán cierta libertad perdida. Pero llegará un momento en el que la ciudadanía dirá eso de: “ahora vas a llorar por algo”.

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