2 de mayo de 2013

CICLO ÓPERAS PRIMAS: CONFESIONES DE UNA MENTE PELIGROSA

Juan Carlos Castro/@Jimmyturunen

Médico de Urgencias, de los primeros en todos los rankings de revistas femeninas como el actor más sexi de Hollywood, George Clooney es un hombre que rompe estereotipos. De joven, quería ser jugador de baseball con los Cincinnati Reds, pero, aunque este deporte no se le daba mal, no consiguió su sueño. 


Criado en una familia que vivía del mundo de la imagen –madre miss, padre presentador de televisión y tío actor (José Ferrer, ganador del Oscar por Cyrano Bergerac)– el joven George Timothy Clooney se fue a Los Ángeles a buscar fortuna y no le fue fácil. 

A finales de los 80, tras haber estudiado interpretación, empezó a aparecer en numerosas series de televisión y ya en los 90 se convirtió en el Batman de la década. Sin embargo, la fama no le llegaría hasta que en 1994 empezó a interpretar el papel de médico para la serie Urgencias. A comienzos de siglo, se trataba del actor de televisión mejor pagado de Los Angeles, pero se había encasillado en un mundo, el de las series y sus personajes inmortales, desde el que el salto al cine se antojaba complicado.


Ya en el siglo XXI y de la mano de directores como los Coen, Clooney dio el salto al cine de manera satisfactoria, para sorpresa de muchos, y conoció a Steve Soderberg con el que fundaría una productora: Section 8 (perteneciente a Warner Independient). La productora además de reportarle este año (2013) el Oscar a la mejor producción por Argo, le permitió explotar su faceta como director. 

En 2003 se estrenó tras las cámaras con Confesiones de una Mente Peligrosa, una película que no muchos recuerdan pero en el que se ven los destellos que marcarán sus siguientes trabajos (Buenas Noches y Buena Suerte y Los Idus de Marzo). Un tropezón en la comedia romántica y dos películas de cine político después, este demócrata y asesor de imagen para las presidenciales de Obama ya ha sido comparado con Eastwood. 

Las comparaciones son odiosas y más cuando se habla de cine así que sin más dilación dispongámonos a ver Confesiones de una mente peligrosa:


Si algo hay que destacar en el cine de Clooney y que defina su estilo es el desenfoque en segundo plano. El director destaca de sobre manera al personaje u objeto que protagoniza el plano y deja el resto de la escena en un ambiente desconocido y esto ya lo apunta desde el primer momento en esta película.

“No envidio su vida porque no ha sido demasiado feliz, el éxito radica en tener trabajo, tener salud y alguien con quien compartir estas cosas. Él tuvo algunas piezas del puzzle pero no todas”. 

Como si se tratara de un documental, Dick Clarck, Huésped de la American Bandstand, habla directamente a cámara, el fondo florido está desenfocado y Clooney nos indica su preocupación por el periodismo y, sobre todo, su reflejo en la televisión. Desde un estilo que, a veces, recuerda el documental (cámara nerviosa) y que se perfecciona en Buenas Noches y Buena Suerte: el director estadounidense retrata la vida de Chuck Barris un showman y productor de programas de televisión que inició algunos de los formatos que hoy se conocen como telebasura.



El Juego de Parejas, The $1,98 Beauty Game, The Family Game o The Gong Show son algunos de los programas/concursos que creó el protagonista de la película. En un periodo de escasez creativa Chuck Barris se recluyó en un hotel y escribió una biografía en la que afirmaba haber sido un agente de la CIA. Ahí es dónde empieza la película que se basa en el libro que él escribió en ese hotel y que pasó a la historia con el título de: Confesions of a Dangerous Mind.

El humor se mezcla con la acción, más presente en los diálogos que en  las imágenes. Así se define a Barris, interpretado por Sam Rockwell, como una persona cuya única función en la vida es (los menores de edad tapense los ojos) “buscar chochos”.

Sam Rockwell del que no hay que destacar ni hay que minusvalorar su trabajo, interpreta a un hombre  que no cae bien, pero que, a la vez busca el perdón del espectador a base de sufrir duros reveses en una vida en la que el dinero no es el principal medio para conseguir la felicidad. Clooney maneja bien a los actores y aprovecha sus experiencias en la profesión para que tengan el tiempo suficiente y preparen bien sus personajes. Puede que no haya ningún actor que destaque, pero tampoco desentona ningún personaje.

La historia se intercala con algunas intervenciones directas a cámara de compañeros reales de Barris, a modo documental. George Clooney ya dijo, con motivo de la presentación de Buenas Noches y Buena Suerte que a él le interesaba contar lo que pasaba y no juzgarlo, aunque su punto vista quedara claro. 

Una película entretenida, que como casi toda opera prima contiene excesos por parte del autor. En este caso estos quedan escenificados en el abuso del desenfoque para introducir, finalizar y relajar escenas, técnica que puede llegar a confundir y molestar al espectador. Un estilo bastante clásico, elegante, con planos que recorren la nuca de los personajes hasta llegar a enfocar su cara y que utiliza la música en su justa medida, en momentos precisos y con letras siempre relacionadas con la acción. 





Clooney con una película cada 3 años como norma no escrita se está ganando su lugar tras las cámaras en un mundo en el que no se puede vivir de ser el Soltero de Oro de medio mundo durante toda la vida. Interpretativamente, se ha ganado el respeto de los directores, productores y críticos de cine y tras las cámaras causa críticas dispares. 

Comprometido con el día a día y polémico, con películas de no mucho presupuesto, Clooney, ha conseguido productos que hacen pensar más que entretienen y aún así triunfan en taquilla y se aplauden en festivales de cine europeos. Teatral desde el desenfoque del segundo plano, claro en el mensaje y veraz en la ficción, no comete errores de bulto en su primera película, pero las imágenes y escenas del filme se olvidan con facilidad, cosa que no pasará con el resto de sus películas, si se excluye entre ellas la típica Ella es el Partido. 

A finales de año este hombre multitarea (actor, director, productor y asesor de imagen) estrenará su quinto largometraje, Monuments Men, un filme sobre un grupo de expertos que a finales de la II Guerra Mundial tendrán que intentar localizar y cuidar de que no se destruyan todas las obras de arte que los nazis robaron durante su expansión por Europa. Demostrado ha quedado que los hechos históricos y biografías no son sus puntos débiles, veremos entonces, en 2014 (cuando la película llegue a nuestras pantallas) si con el cine bélico mantiene su línea y se le puede seguir considerando una de las promesas del mundo del fotograma. 

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