10 de mayo de 2013

CONTRA LA LLUVIA POR LA EDUCACIÓN

Juan Carlos Castro/@JimmyTurunen

Como si la lluvia no fuese suficiente castigo o la detención de dos personas ante la sentada frente a la Consejería de Educación por la mañana no fuera un elemento de disuasión, más de 5000 manifestantes recorrieron ayer (9/05/2013) el Paseo Recoletos, la Calle Miguel Iscar y llegaron hasta la Calle Ferrari en defensa de la Educación Pública Gratuita y de Calidad.


Con la presencia de varios colegios y asociaciones de padres entre las cabeceras y comandados, como siempre, por los dos principales sindicatos, la jornada de Huelga en Educación acabó en una multitudinaria manifestación.

La lluvia se presentaba como la principal dificultad y aun así no hubo abandonos. Niños y niñas, padres y madres, profesores, estudiantes y simpatizantes discurrieron por la calles con tranquilidad, al ritmo de diferentes canciones con la misma letra: “EDUCACIÓN Y SANIDAD, PÚBLICAS Y DE CALIDAD”.

La LOMCE supone un retroceso. Con la excusa de los malos resultados en los Informes PISA se intenta elitizar la educación. Premiar los excelentes en detrimento de la media, una media que lógicamente se podría superar también con ayuda del dinero. Un modelo que condena a los alumnos con capacidad para sacarse una carrera (perdón, grado), pero que no sobresalen o no tienen los medios suficientes para acceder a ella sin pedir un préstamo bancario, lo que en EEUU ya provocó una burbuja que acentúo su crisis.




La última subida de tasas y la disminución de becas ya ha hecho que las universidades se vean con dificultades, ya que muchas de las matriculas no han sido abonadas o han aumentado, tal y como nos confesó el Rector Sacristán (UVa), la cantidad de medias matriculas.

El agua golpeaba contra los paraguas de los manifestantes y los fotógrafos vendaban con lo que tenían a mano sus cámaras para que no se mojasen. Entre la muchedumbre se podían oír comentarios como: “¿Por qué les pegaron, papá? Por protestar, hijo” o “No te vi en la manifestación de esta mañana. Nada un profesor me puso una entrega”. Denuncias que siempre quedan acalladas por los pitidos al pasar frente a la sede del Banco de España o del BBVA. La reivindicación iba más allá de lo personal.

Desde que en 1978 se aprobara la Constitución son siete las Leyes de Educación que han estado vigentes: LGE (1970-1980), LOECE (1980-1985), LODE (1985-1990), LOGSE (1990-1995), LOPEG (1995-2002), LOCE(2002-2006) y LOE (2006-2013 ya que este año entrará en vigor la LOMCE). Una ley por gobierno, aunque el de Felipe González hizo tres, la última (LOPEG) más destinada a compatibilizar las Administraciones que a cambiar el sistema educativo.



Como si cada partido entendiese la Ley de Educación como una forma de adoctrinamiento, las mayorías absolutas sirven para modificar los sistemas de enseñanza. No son ideologías o formas de ver la educación, es la necesidad de un Pacto de Estado. Lo que queda claro es que 5000 personas en Valladolid salieron a la calle en un día lluvioso para decir “basta”. No por dar más autonomía a los centros se va a contentar a una sociedad que ve como corre peligro la calidad de la educación para la generalidad. Lo de la autonomía no convence cuando las ayudas a centros privados aumenta.

Son ya demasiados recortes y eso se notaba en una manifestación de rostros cansados amenizada por gritos valientes y dispares: desde altavoces y micrófonos a un coro de voces femeninas. La crítica no es solo a la ley es, también, a un ministro que ha mostrado su desprecio a la sociedad desde el “son unos fascistas” (a universitarios que le abuchearon) al “españolizar Catalunya”. La LOMCE contempla nacionalizar las pruebas generales de conocimientos y otras medidas que quitarían poder a las autonomías, en porcentaje un 10%.



 Corrían las 9 de la noche y, tras una hora de manifestación, parecía que todo iba a acabar. La cabecera se dirigía decidida hacía la Plaza Mayor y el Bloque Crítico, en la cola, se separaba del resto y ponía su meta en Fuente Dorada. La división y confusión fue máxima, mientras la Plaza Mayor se llenaba a medias, Fuente Dorada (menor aforo) se abarrotaba. Los manifiestos se perdían y nadie escuchaba las dispersas palabras finales, la muchedumbre se disolvía mientras a mitad de la Calle Ferrari, el dispositivo policial contemplaba el fluir de la gente. Lo dicho estaba en la mente de todos, las palabras sobraban y muchos niños que acompañaron a sus padres empezaban a estar cansados.















































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