24 de mayo de 2013

CUESTIÓN DE ÉTICA Y GOLDMAN SACHS

Juan Carlos Castro Simón/@JimmyTurunen

Goldman Sachs acumula 600.000 toneladas en el Puerto El Musel (Gijón). Uno de los grupos de inversión más influyentes del mundo aún cree que el carbón es rentable y lo demuestra en España, donde la crisis de la minería está condenando al sector al cierre.

Marcha negra. Anticapitalistes.
Las empresas mineras incapaces de evitar los EREs debido al impago por parte de las instituciones de las ayudas  y en Gijón (Asturias), una de las provincias más importantes de la cuenca minera, llega carbón de Colombia que se acumula a la espera de que las grandes empresas españolas quiebren.  El carbón es un bien estratégico y sin él seremos víctimas de las fluctuaciones del precio en el mercado internacional, ahora que el coste del mineral sigue una marcada tendencia de encarecimiento desde 2005.

El desarrollo de procesos como la gasificación y licuación del carbón ha hecho que el combustible fósil sea más rentable y se adapte a las peticiones que imponen los convenios de protección del medio ambiente. Ahora bien, España aún no ha desarrollado esa tecnología y tendrá que comprarla a otros países si quiere utilizarla. Mejor es confiar en la buena fe de Goldman Sachs y la Bolsa de Chicago que siempre prefieren jugar antes con el valor del trigo que con los del carbón.

Según EL MUNDO el grupo de inversores, el mismo que forzó a Obama a cambiar su política económica, colocará en un año todo el carbón acumulado a 100€ por tonelada, aunque en la actualidad el material no supera los 70 € por tonelada. Una subida de este tipo afectará de sobremanera a los compradores que reducirán aún más sus compras arrastrando a la mayoría de empresas a la quiebra, por una disminución de la demanda.



En China, país que importa carbón, es uno de los materiales más utilizados para la producción eléctrica, en EEUU el carbón también es el combustible fósil más demandado por centrales térmicas de gasificación en ciclo combinado y térmicas ordinarias. La firma del Protocolo de Kioto y sus derivados para reducir las emisiones de CO2 en Europa lastra la compra de este material, desde el hecho de que las eléctricas prefieren generar desde las renovables y mantener las centrales térmicas,  ante los aumentos de la demanda.

Además el desarrollo de las térmicas para reducir su porcentaje de emisiones es una opción poco viable ya que el Estado fija los planes energéticos a corto plazo, lo que deja muy poco margen para maniobrar. Hoy día un gran porcentaje de las inversiones de las grandes eléctricas españolas se centra con más ahínco en países como Reino Unido (caso de Iberdrola con su filial Scotish Power) dado que sus planes energéticos se han fijado a 15 años. Otro de los grandes errores de la política cortoplacista tan característica de España.

La deslocalización ha podido con la minería española y la poca innovación en tecnologías ha contribuido a este final, pero la crisis de las mineras no es un problema de rentabilidad es un problema de ética, algo que en términos económicos no se entiende.

Las 600.000 toneladas de carbón de Goldman Sachs, los que en 2007 provocaron una hambruna en la mayoría de países africanos al subir los precios de los alimentos desde Chicago, proceden de Colombia un país donde el carbón se mancha de sangre tanto o más que los diamantes en África y las camisetas en Bangladesh.

Fuente: Kalipedia


Extraer una tonelada de carbón en España en una mina mecanizada de interior cuesta alrededor de 40€ , el precio varía dependiendo de las dificultades de acceso que se tenga a las betas y la facilidad o no del trasporte del carbón al exterior. La mayor parte de esos 40€ en el coste de extracción está destinada a pagar el sueldo del picador, el hombre que con un pico araña la roca. En España, debido a que existe cierta protección laboral, los mineros tienen asegurado un sueldo alto para un trabajo no cualificado.

Los mineros lastran la actividad, así como la propician. Sin una bajada de sueldos hasta niveles de “explotación laboral” la actividad minera en el interior (pozos) no será rentable en España. Las explotaciones a cielo abierto, debido a que los yacimientos se encuentran cerca de parques naturales, son muy difíciles de llevarse a cabo.

La minería no es rentable en España sin subvenciones porque el margen de beneficio que genera es muy pequeño. Como la agricultura, después de que superáramos la crisis del petróleo del 76, el carbón en España ha tenido que sobrevivir por las ayudas del Estado, porque si no se deberían cerrar todas las minas, un sector de importancia estratégica. Las minas cerradas, pese a que contengan carbón necesitan una enorme inversión inicial para reabrirlas debido a los hundimientos producidos con el paso del tiempo. Ahora bien, la única razón de que el carbón Español no sea rentable es la ética.

En 2010 se extendió un rumor por la zona norte de Palencia: UMINSA (Principal empresa minera de España) está contratando picadores como si fueran albañiles. Las calderas de las casas en las zonas mineras siguen siendo de carbón y pese a que el carbón que vendía UMINSA era más barato, los habitantes de los pueblos colindantes boicotearon a la empresa. Quizá para el conglomerado que preside Vitorino Alonso, el boicot no supusiera gran cosa ya que donde el carbón compite es en las ventas a las eléctricas y no a particulares, pero el gesto quedó. Los explotados eran vecinos, amigos o simplemente conocidos, los hechos honran a las personas.

Ahora bien esa lección de ética que tiene lugar en pueblos pequeños no se extrapola al mundo globalizado de la deslocalización. Las 600.000 toneladas de carbón que Goldman Sachs está acumulando en Gijón, son de un carbón que ningún vecino del pueblo donde se extrae compraría. Es en los individuos donde existe la ética, no en los órganos de un sistema materialista.

Colombia es el país número 11 en cuanto a reservas de carbón se refiere, además en general posee un mineral de bastante calidad. Ahora bien la rentabilidad de su carbón no está relacionada con que posea grandes reservas de antracita, sino en la explotación y las condiciones infrahumanas en las que trabajan los mineros, que muchos son niños.

Mina de El Cerrejón.
La ONG Soldepaz Pachakuti, de origen asturiano, la denunciante del hecho, habla de la situación de la explotación a cielo abierto de El Cerrejón, la explotación más grande de América de este estilo y de la que proceden las toneladas almacenadas en Gijón. La explotación infantil o la represión al pueblo indígena que habitaba la zona no es quizá lo más significativo del caso. El asesinato de sindicalistas se ha convertido en algo normal en esa explotación donde una de las empresas con acciones pertenece, también, al conglomerado de Goldman Sachs.

7 asesinatos de dirigentes sindicalistas en 7 años y en todos uno de los acusados ha sido el encargado de seguridad de la mina. Los trabajadores son despedidos sin remuneraciones, la silicosis no se contempla como una enfermedad laboral y los mineros son obligados a reponer con horas extras no remuneradas todos los periodos de baja, tal y como denuncia la ONG.

Quizá si conociésemos a la población indígena de El Cerrejón no negociaríamos con el carbón que procede de esa mina, sea cual sea su calidad y su precio. El carbón que Goldman Sachs quiere vender en España está humedecido por la sangre de quienes lo extraen y muy pronto estará maldito por una nueva subida en la factura de la la luz. El cierre de las minas nos hace vulnerables y se lo hemos mostrado a un mundo donde la ética queda fuera de los negocios. A las eléctricas no les afectará una subida del precio de la luz, pero sí les afectará a todos los mineros despedidos por la quiebra de las empresas nacionales y a cada uno de los españoles que afirmaban alto y claro que la minería no es rentable.

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