30 de mayo de 2013

¿DE VERDAD LO CREES?

Juan Navarro García/@Juan13Navarro

¿Qué harías si España estuviera en un buen estado económico y una serie de países con los que tienes una relación del tamaño de la Unión Europea te vinieran a pedir dinero porque están endeudados hasta las trancas? ''Nada, como es una organización lo daría sin problema, es lo que tiene estar en la UE''. ¿De verdad dirías eso? ¿De verdad lo crees?



En España tanto los medios de comunicación como la calle muestra su repulsa hacia Alemania. Los germanos son unos hijos de mala madre, los germanos nos están chupando la sangre, los germanos son los malos malosos de la historia. Las acusaciones caen en el lado fácil, la eterna comodidad de echarle la culpa a otro y pasar el marrón y el reproche al pobre al que le toque pringar. Y no es así. A veces es bueno mirar al ombligo propio y percibir que no es redondito y perfecto, sino que en el fondo contiene pelusillas y suciedad.

Si estamos dentro de la UE es por algo, no solo para recibir subvenciones que nos alegran la cara y que el resto de integrantes, especialmente los más poderosos, nos echen una mano. No hay prestación sin contraprestación. Y parece que creemos que la UE es una casa de beneficencia en la que ayudan a españoles adeudados por la carita.

A las naciones europeas con un mejor estado económico que nosotros les sentará como una patada, en salva sea la parte ayudar a España. Lógico, en cierto modo. ¿Merece España el esfuerzo que realiza Europa por sacarla del bache? Esa respuesta es inexacta, pero el BCE ha dicho una cosa bien clara: vamos a ayudarlos pero nos devolverán cada céntimo que les demos. De nuevo, es lógico. Si un primo tuyo te pide dinero, se lo prestarás. Pero que te lo devuelva, ya que aquí nadie es tonto.




Esto sucede a gran escala entre España y las fuentes desde las que llega fluidez económica al país. La diferencia es que en vez de un dinerillo se trata de millones de euros. A ello hemos de sumar que el actual modelo económico, capitalista, incrementa aún más el valor de ese poderoso caballero que es Don Dinero.

Visto lo visto ya no tiene sentido sacarle el dedo corazón a la Merkel y sus secuaces, ya que están haciendo el papel de malvado de una película que nosotros mismos quisimos protagonizar. Si de verdad hubiésemos estado al tanto de qué sucedería ingresando en la UE tal vez hubiéramos replanteado pertenecer a la organización. Pero nos cegaron las ventajas prometidas, la dulce miel que jamás se torna amarga, a no ser que lleguen vacas flacas. En ese caso, welcome to the nightmare.

¿Es entonces culpa de Alemania o tenemos que señalarnos a nosotros? Las cosas se hicieron mal. Por lo tanto, los trapos sucios se lavan en casa. Pero con un matiz: ya no estamos en casa, sino en una comunidad de vecinos que tiene el tendedero en las zonas comunes. Exacto: estamos en Europa.
¿De verdad ahora crees que hay que culpar directamente a Alemania?

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