12 de mayo de 2013

LA MORAL SE DESLOCALIZA


Alejandro Andrés Pedrero/@AlexRubio92

En una economía global en la que la falta de ética no es el principal pero si uno de los principales problemas la deslocalización ha ganado el pulso. Las empresas también emigran. Se busca menores costes de producción pero se encuentran con legislaciones que les permiten el capitalismo feroz en el que el trabajador vale menos que el producto. Y ellas lo consienten. Y llegan las desgracias.



Bangladesh. 1000 muertos, escombros y un solo culpable material: el jefe de la fábrica. No hay pena para las empresas que han permitido y ayudado a que esto sucediese durante años. No hay pena para el consumidor que ha colaborado con este sistema. No hay más castigo que el de la propia conciencia. Pero, en realidad, todos somos culpables.

Yo también he comprado ropa de Primark, del Corte Inglés o de otras marcas que muestran un look fashion en Occidente pero que visten de pobreza a Oriente. Son empresas que contratan, subcontratan o permiten sub-subcontratas que solo avergüenzan a la marca cuando suceden accidentes como el de Bangladesh. Accidentes que son consecuencia de su política empresarial sin escrúpulos que podría dejarnos noticias como las de Bangladesh todas las semanas. 



Pero ante problemas de imagen, El Corte Inglés es una marca que sabe bien como actuar. Es la empresa española que más medios mantiene con su publicidad. Paga tan bien que podría darse una conferencia entera sobre los anuncios en los telediarios, las segundas y terceras páginas de diarios y las promociones de radio. Por tanto, es imposible encontrarse con un medio [tradicional] que la critique abiertamente. Pero sí ha habido alguna crítica hecha desde medios extranjeros y algún diario digital.

Aún así, poca gente en España lee Le Monde o The New York Times. Y las empresas cuentan lo que quieren y el consumidor se lo cree. Ahora, también, tienen su propia propaganda en las redes sociales. En el Facebook de El Corte Inglés, con el buscador activado con la palabra Bangladesh, solo se encuentran siete resultados. Ninguno es de la empresa. Las siete veces que aparece Bangladesh es en comentarios de personas críticas buscando una respuesta. Una respuesta que la empresa no da.



Porque son marcas que no se pueden permitir ver su nombre al lado de la palabra explotación. Y se encargan bien de que sea así. La deslocalización fue la excusa para encontrar en Bangladesh (32 euros de salario mínimo, de los más bajos del mundo y con legislaciones a veces demasiado flexibles y fáciles de torear) una opción de negocio para lucrarse a costa de derechos humanos. A costa de vidas humanas.

El precio de los productos tampoco ha bajado siempre con la deslocalización. Zara es barato en España pero, ¿alguien se ha dado una vuelta por sus tiendas europeas? Primark es mucho más barato pero, ¿no podría conseguir esos costes explotando en una maquinaria en vez de personas? Pero nosotros podemos seguir riéndoles las gracias y diciendo que qué buenas empresas son y qué empresarios más emprendedores tienen. Qué sería una suerte tener más como ellos en nuestro país.



Ahora dicen en los medios que van a ayudar con reparaciones e indemnizaciones a los afectados por el derrumbe del edificio. Y nosotros, ya que entra el verano, nos acercaremos a sus tiendas a comprar la ropa que tal vez haya sido fabricada en eso que ahora son escombros y cuerpos, o en un edificio vecino al que le quedan pocas semanas para que se queme. El consumidor es el único que puede parar estas masacres dejando de comprar hasta que la empresa marque total transparencia. Pero el 2x1 en la colección primavera/verano o la moda a partir de 3 euros pesa más que nuestra moral. Y más que esas vidas humanas.

0 comentarios:

Publicar un comentario