14 de mayo de 2013

MIL IMÁGENES POR SU PALABRA


Jorge Hierro/@Shajaolana

Posiblemente la unión fraternal más llorada de la animación, de haberse dado, habría surgido tras la muerte de la madre de un cervatillo y el padre de un león. Posiblemente la redención más piadosa de la historia del cine la sufriera el padre más imitado del lado oscuro del celuloide. Posiblemente ninguna espía amó a  Harry el Sucio ni a Terminator, pero ellos tenían cierta licencia para matar. Posiblemente, y sólo posiblemente, todos ellos podrían haber sido mudos.



El eterno debate entre partidarios y detractores de la V.O.S (Versión Original Subtitulada) se tomó un descanso cuando Constantino Romero pidió la palabra, y todos se sentaron a escuchar la voz del cine. Es comprensible aceptar que el doblaje en ocasiones distorsiona la identidad de una película y a veces llega a profanar la esencia de personajes que no necesitan traducción, es un argumento  perfectamente razonable, pero no hay nada que discutir cuando el argumento es Constantino Romero. El debate se convierte en monólogo.

Antes de poder compartirla con actores de la talla de Roger Moore, Sean Connery, Clint Eastwood o Arnold Swarzenegger, Romero hizo uso de su divina dicción en el mundo de la interpretación, pasando de la mano del director Mario Gas por numerosos escenarios teatrales, y posteriormente también prestaría su locución para la radio, donde recibiría una llamada de ‘’La Voz de España’’ para ponerle acento español a la película francesa muerte de un asesino. Posteriormente, vista (y sobretodo oída) la incuestionable capacidad para transmitir a través de sus cuerdas vocales, volvieron a confiar en Constantino para ponerle voz a  Harry el Sucio. Más tarde, acompañaría con su voz a los personajes de Clint Eastwood en más de treinta películas (la última, Un golpe de Efecto, el pasado año). Cuesta imaginar otro acento latino para el Sargento de Hierro.



A pesar del ostracismo en el que trabajan los dobladores, Constantino consiguió robar la hegemonía de la imagen en la pantalla con el rotundo sonido de su grave voz, y éste mérito es superlativo conociendo su imagen, pues sorprendería lo perfectamente capaz que sería el difunto actor manchego de interpretar cualquier personaje tanto detrás como delante de las cámaras. La ternura y afectuosa voz del rey león lo certifica su propio rostro bonachón.

Llegará un día en el que el clamor popular obligue a traer películas tan sólo subtituladas (como ocurre en otros países, como Portugal) y celebraremos la emotividad y cercanía que transmiten sus personajes cuando ríen, lloran o se mueren de miedo. Llegará un día que los dobladores españoles exilien sus voces a los medios de comunicación en busca de mantener el luto por su vocación. Mientras tanto, el cine llorará en silencio la muerte de Constantino Romero, en silencio perpetuo, esperando impotente que vuelva a pedir la palabra.

"Todos esos momentos se perderán en el tiempo,  como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir." Rutger Hauer (Blade Runner, 1982)

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