19 de mayo de 2013

ROPA COMPROMETIDA

Lucía G. Carretero/@LGCarretero

Hace unos días el colmo del adoctrinamiento gubernamental llegó a Televisión Española, en el telediario de las tres de la tarde enseñaban a los jóvenes, sobre todo al sexo femenino, cómo deberían vestir ahora que llega el buen tiempo. Cómo no mezclar ropa y sexualidad. 

El sentimiento colectivo fue de vergüenza ajena y ridículo informativo en una sociedad en la que la limitación a la hora de vestir se regula con el pudor propio y la aproximación al escándalo público ¿Imaginan cómo sería vestir según unos cánones establecidos y que la libertad individual de llamémoslo “el culto al cuerpo” se pagase con la cárcel?


Pues bien, esto ocurre. Amnistía Internacional lleva a cabo una campaña de ropa comprometida. Prendas con mensajes prohibidos en países como Pakistán, Camerún o China por razones ideológicas o por su matiz de crítica social. Un proyecto que surgió cuando Miguel Olivares –director creativo de la agencia de publicidad La Despensa– percibió en sus viajes al extranjero que vestir prendas que resultan inofensivas en el territorio español podría resultar peligrosas en otros lugares. A partir de aquí, la presentación de la idea a Amnistía Internacional y su materialización textil.

Una forma innovadora de defensa de los Derechos Humanos tanto de forma visual, por la denuncia que encierra, como de manera económica: los ingresos obtenidos irán destinados a la defensa de los Derechos Humanos en todo el planeta. Ejemplos reales, con nombres y apellidos, que como afirma la ONG “han sido escogidos porque representan derechos de diferentes ámbitos como el derecho a la vida, a la libertad de expresión o a la educación. Mensajes e historias de las que tenían más información y que podían concordar con los diseños y las propuestas”

Es el caso de la camiseta con capucha y la frase Virgen María, madre de Dios, ¡expulsa a Putin! de las ahora archiconocidas Pussy Riot o la camiseta gris que defiende los derechos de las mujeres relacionada con el avergonzante caso de Malala. La joven de 15 años agredida en Pakistán por querer ir a la escuela. 


Ropa comprometida de Amnistía Internacional

Una iniciativa diferente en estos tiempos en los que parece que el comercio justo brilla por su ausencia. Una alternativa más al consumo exacerbado de Inditex.

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