26 de mayo de 2013

Y LA CIUDAD SE CONVIRTIÓ EN ESCENARIO

Bizarre Journaliste/@LestrangEnfant

Un día vas paseando por Portugalete, junto a la Catedral, cuando de repente ves un corrillo de personas expectantes, tal vez escuchas música o risas y te acercas a mirar. En el centro del semicírculo encuentras una escena que parece sacada de un universo diferente. Un oasis de fantasía y color en medio de la gris monotonía de la ciudad.



El teatro ha llegado a Valladolid. Pero no a las grandes salas con entradas de precio más o menos asequible, si no que se ha instalado en las calles, en las plazas, en los parques.   Es el 14º Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle.

Compañías de todo el mundo han llegado a Pucela para ofrecer todo tipo de espectáculos de la mejor calidad y sin reservar con semanas de antelación: basta con estar en el lugar exacto, a la hora exacta. Y si no encuentras un buen sitio donde sentarte (en el suelo suele ser lo mejor), siempre puedes continuar paseando hasta encontrarte con otro número diferente.

Las artes de calle se acercan a los ciudadanos en su vida diaria, sorprendiendo a aquellos que no se las esperan, satisfaciendo la curiosidad de los que las van buscando y haciendo que unos y otros pasen un buen rato. Hay de todo un poco y para todos los gustos: performance, clown, variedades, teatro, circo… y de todos los países: Francia, Italia, Países Bajos, Chile, Australia… y también España.

Foto: Bizarre Journaliste
Las formas de los espacios públicos se reinventan de mil y una maneras por los artistas para un público ávido de creatividad y sorpresas: la pared de la Catedral puede convertirse en las páginas de un cuento contado con arena, el parque de Campo Grande un punto de encuentro para las citas de los personajes más diversos, la playa de Moreras un templo dedicado al fuego, La Cúpula del Milenio un circo de luces y colores… y así hasta una veintena de distintos lugares famosos del centro de Valladolid.

Otra ventaja de estas obras es que no suelen tener diálogos, y menos mal. No porque los artistas no dominen el español, que algunos actores de estas compañías parlotean perfectamente nuestro idioma, sino porque muchos espectadores no saben tener disfrutar del arte de calle en silencio y tienen que compartir su opinión acerca de todo lo que ven en el mismo volumen en el que saludarían a un conocido que se encuentre al otro lado de la calle. Y ya no hablemos de esos a los que les suena el móvil en medio de la función. Un poquito de por favor, diría Fernando Tejero. Que estemos en un espacio abierto no significa que no estemos en el teatro, aunque sea al aire libre, y hay que guardar el respeto y la educación.

Escenario en Portugalete de Borja Ytuquepintas. Foto: Bizarre Journaliste

No todos asisten igual a estas actuaciones en la ciudad. En Portugalete, unos agentes de la Policía local interrumpieron una actuación musical, probablemente vigilando que la gente no estuviese bebiendo en la calle. Incluso ha habido quejas de un organizador del Festival, que amenazaba con expulsar a algunos espectadores durante una obra en la Plaza de la Universidad.

Sin embargo, los vallisoletanos no dejarán que un par de incidentes aislados les estropeen esos cinco días (del 22 al 26 de Mayo) de actuaciones, imaginación y diversión por las calles, así como los actores harán lo posible (y lo imposible, vistas las actuaciones) por lograr ilusionarnos un año más con la magia del teatro en el momento y el  lugar más inesperados.

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