6 de mayo de 2013

¿Y SI...?

Lucía G. Carretero/@LGCarretero

Todavía me acuerdo como preguntaba, hace casi dos años, a las personas de mi entorno qué estaba pasando en Fuente Dorada. Lo había oído de camino a la cocina y el sueño todavía no me dejaba reaccionar. Una especie de "no se qué está pasando, una manifestación o algo así por la situación actual" creo recordar como respuesta. No me resultó estrambótica la idea de que la gente quisiera quejarse y seguí caminando.


A medida que pasaban los días, sin más que dudosa información en los medios –siendo generosa– decidí acercarme al salir de la facultad. Varias personas me pusieron en situación mencionando lo que estaba ocurriendo en Madrid, de lo que sí que tenía algo más de conocimiento. Tampoco mucho. Desde aquel momento, y pese a la poca matización que había por entonces, decidí iniciar mi relación sentimental con este grupo indefinido de personas críticas públicamente, a lo que a mis 19, todavía no estaba muy acostumbrada. Un año, varias manifestaciones y un puñado de asambleas más tarde me presenté en Madrid. Todavía no tenía muy claro qué me unía y qué me diferenciaba de ellos, pero ese era el momento de descubrirlo.

Ahora ya lo se y aquí, en petite comite, reconozco que sigo teniendo mis dudas sobre la capacidad del 15M. El sentimiento recogido en Madrid fue complejo: la mayoría de los puntos que se trataban y la forma en que se hacía tenían coherencia, hasta la organización de tantas personas estaba aceptablemente gestionada entre turnos de palabra y asambleas generales. Había sido capaz de autoincorporarse a las agendas setting de los medios pero con el tiempo, su impulso ha ido perdiendo fuerza a pesar de que algunos de sus miembros hayan ayudado a parar desahucios.


Miedo e incertidumbre. Probablemente eso es lo que sintieron o sentimos los ciudadanos partidarios del 15M ante la noticia de un posible frente electoral. Más miedo y más incertidumbre si tenemos en cuenta el comunicado del grupo de trabajo de Política (surgido en Sol) que asegura que todo es una "estrategia de Izquierda Unida". Lo que no resultaría extravagante si quiere que este grupo de desencantados en la política sirvan de filón para impulsar sus resultados electorales, "una fagotización de los movimientos sociales".
"Las estructuras verticales que IU, y de todo el poder parlamentario, representan, defienden y no van a modificar, son incompatibles con la participación horizontal que proponemos" Grupo de Política de Sol

Demasiadas preguntas rondan en nuestras cabezas. Por qué este cambio de actitud. Si se va a perder su esencia. Si es necesario dar un paso al frente y participar en el circo que tiene lugar cada cuatro años para que sus peticiones terminen de calar. Un grupo tan heterogéneo, ¿podrá consolidar un programa electoral que satisfaga a todos? ¿Terminaremos gritándoles el "no nos representan a ellos"? 

Demasiadas incógnitas que solo serán resueltas con el paso del tiempo. Algo que tampoco nos sobra.


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