28 de junio de 2013

ADICTOS AL DOBLE CHECK

Bizarre Journaliste/@LestrangEnfant

¿Por qué no me contestas al mensaje? Sé que lo has leído. ¿Por qué no me contestas?
Estas frases son últimamente demasiado habituales entre los amigos o familiares. Con la llegada del Whatsapp a nuestras vidas hace ¿dos años? ¿Tres? nos hemos sumergido en el mundo de la comunicación de una forma que hace una década habríamos considerado una locura.



Los teléfonos inteligentes se han metido en nuestra vida y sus efectos se notan allá donde mires. La aplicación creada en 2009 por Jan Koum y Briand Acton para iPhone, cuyo nombre es un juego de palabras formado con What’s up? (¿Qué hay de nuevo?) y app (aplicación para Smartphone) es básicamente un chat para el móvil que amenaza la sostenibilidad de los SMS. ¿El motivo? Que es (prácticamente) gratuito. ¿El problema? Crea adicción y dependencia.

En todas partes encontramos a dos o tres personas que no despegan la vista ni los dedos de su teléfono móvil: Por la calle, en los transportes públicos, en el cine, en los bares… la conversación vía Whatsapp es constante, no importa si nuestro interlocutor está conectado o no, ni si tenemos conexión en nuestro móvil; simplemente dejas un mensaje y ya llegará. Por si fuera poco la aplicación se encarga de avisarte cuando el mensaje llega a su destino… aunque no de que el receptor lo haya leído, al contrario de lo que muchas personas piensan.



Cierto es que hay quien lo usa solo un par de veces al día para evitarse el coste de una llamada (aunque parece ser que ahora la aplicación se ha vuelto de pago) pero otros abusan hasta el punto que sus aparatitos se pasan el día pitando y molestan si no es a ellos, a los que les rodean. Existe la opción de ponerlo en modo vibración o en silencio. Claro que existe el riesgo de que; con la primera te pases el día imaginando vibraciones inexistentes (no es broma, existe el llamado síndrome de la vibración fantasma) o, con la segunda, revisando cada dos por tres que no tengas un mensaje nuevo.

Si os reconocéis en alguno de estos síntomas, el mejor consejo para este verano probablemente sea que os vayáis de vacaciones a algún lugar sin wifi o, si os veis capaces borréis al menos por un par de meses la aplicación que se supone que estamos de vacaciones. Si la pérdida os duele demasiado al menos salid de los grupos de más de cuatro personas sobretodo si  vuestros contactos abusan demasiado del whatsapp. Porque lo de tirar el móvil por el acantilado es una solución demasiado drástica, ¿no?

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