12 de junio de 2013

CANCIONES PARA LA LIBERTAD

Bizarre Journaliste/@LestragEnfant

De vez en cuando se dan épocas en las que la Sociedad necesita gritar. Alzar su voz para reivindicar sus derechos y sus sueños, para que sus gritos de protesta o de esperanza sean escuchados. Y para lograrlo no solo se recurre a la manifestación con pancartas a pie de calle,  sino también a un recurso tan antiguo como el propio poder de la palabra: la canción. Con ella el individuo expresa lo que siente y contagia con su mensaje a todos quienes le escuchan.

Joan Manuel Serrat
Pongamos como ejemplo más cercano a nuestro país, España. No esta época, no la Crisis del 2008, todavía no, sino algunas décadas antes. Los 60 y los 70, aún en el régimen franquista. La libertad de expresión no es un derecho ni de lejos, la censura de las obras que huelan a “rojo” está a la orden del día y los artistas tienen que exiliarse para no ser encarcelados. Serrat, por decir un ejemplo, estuvo un año exiliado en México.


 Eran tiempos difíciles para la música y para todo aquel que se atreviera a decir lo que todos querían gritar pero se callaban por miedo. La metáfora era la mejor forma de ocultar los mensajes prohibidos; pero aunque las letras no fuesen explícitas, no había que romperse mucho la cabeza para darse cuenta que en  España aún tenía que llover bastante.



Avanzamos un poco en el tiempo. Tras la muerte de Franco llega la llamada Transición. Época de renacimiento, de ilusiones y esperanzas puestas en un futuro aún incierto para los españoles. Los cantautores regresan del exilio y los jóvenes gritan más que nunca; todos cantaban por los mismos sueños. La famosa canción de la banda Jarcha se convirtió en el himno más simbólico por la ansiada libertad.




Y con la Constitución de 1978 y más concretamente el artículo 20 en el que se elimina la censura previa y se reconoce y protege el derecho:
“...A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.”


 Y es entonces, cuando tuvieron la libertad al fin de gritar sus ideas y protestas al mundo cuando llega la Movida Madrileña de los 80, la música comercial de mensajes no tan profundos y menos reivindicativos. La música de un país que evolucionaba hacia la postmodernidad y el bienestar. Cambio radical de las ideologías que se refleja en la cultura.

Volvemos a la actualidad, al siglo XXI. Las cosas han vuelto a cambiar. El bienestar, el progreso y la evolución fueron sustituidos por una única palabra: la Crisis, con mayúscula. El pagan justos por pecadores y el malestar generalizado de la Sociedad cabreada con un Gobierno al que acusan de ser, por usar un término suave, bastante incompetente. ¿Cómo refleja la música estos tiempos que ahora atravesamos?



Aunque no es comercial, la canción de protesta ha vuelto a las calles con fuerza. Especialmente desde el 15M. La reivindicación a golpe de guitarra no se ha perdido. Los temas cambian, pero la intención sigue ahí: La música continúa siendo una de nuestras principales armas para la expresarnos contra las injusticias y esta vez no podrán censurarnos.




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