14 de junio de 2013

@RADIOPATIO

Juan Navarro García/@Juan13Navarro

Todos nos acordamos de esas odiosas señoras que cotillean todo lo que pueden y más y creen que la intimidad es algo que no merece ser respetado. Esas jubiladas se han modernizado de un tiempo a esta parte y se han convertido en redes sociales que son capaces de reflejar y mostrar globalmente cualquier actualización en ellas.

Twitter, Facebook y el hoy denostado Tuenti se llevan la palma en este ámbito, ya que todo hijo de vecino tiene una cuenta y en ella relata sus vivencias de una manera más o menos exacta. En ellas se puede publicar un extracto de una novela, una reflexión personal o que esta noche sales con los colegas a tomar unas cañas. En apariencia no es peligroso, pero como diría Pink Floyd, esta luna tiene una cara oscura.




La intimidad online ha dejado de existir, si es que alguna vez lo hizo. Basta con leerse con atención las condiciones de uso de este tipo de artilugios para saber que tu información personal puede llegar a cualquier rincón de la red. Lógicamente, hay hechos que son indiferentes. Sin embargo, hay otros que a nadie le hace gracia que se difundan. Por este motivo es vital tener mucho cuidado con su uso, ya que además de su capacidad adictiva, pueden ser muy peligrosos.

A medida que los años se acumulan en el carnet de identidad somos conscientes que hay ciertas cosas que no se deben publicar en las redes sociales. Las intimidades han de protegerse y no en la luz. No se puede decir lo propio de los adolescentes. Que se lo digan a esas necias quinceañeros que, en su afán de ocupar la posición Alpha de la manada, acaban rebasando límites que terminan actuando en su contra.

La incorporación de móviles de última generación y el añadido de Whatsapp provoca que esta espiral sea cada vez más masiva, como bien saben muchachos como el famoso Palanquilla y esos pobres chavales que no son conscientes del peligro de la globalidad. En cuanto a Twitter, la red social del pajarito azul, no existe restricción de contenidos alguna. Los usuarios pueden subir cualquier tipo de contenido y crear cuentas temáticas, de ahí que los más jóvenes puedan acceder muy fácilmente a cosas que deberían conocer más adelante, pues quedan expuestos.

Foto de Maje Muñiz

El deseo de imitar a sus líderes de actitudes y comportamiento, a menudo inadecuados, supone que estos preadolescentes acaben saltando etapas y, al tratarse de esponjas que absorben todo lo que ven, convertirse en lo que no deberían. Este primer paso a un lado en el buen camino se debe a que no han recibido buenos consejos sobre gestionar las redes sociales.

Para evitar que tu hermano sea el nuevo Palanquilla hace falta una charla seria. Nadie nace aprendido, así cualquier consejo es bueno si no queremos que las temibles generaciones venideras se conviertan en unos "tetes" y unos "nanos" imitando a lo que ven en redes sociales. Yo no quiero.

0 comentarios:

Publicar un comentario