26 de septiembre de 2013

Y SINO... ¡QUÉ SE JODAN!

La Voz de la Experiencia

Si la señora Uriarte puede hablar de su bolso Gucci, y que se lo editen en una revista de las de mayor tirada del país con la que está cayendo, es una provocación o un atropello o las dos cosas a la vez; así que yo me permito escribir de lo que me dé la gana. Empecemos…

Me preocupa no encontrar un trabajo digno. Pero no me apetece marcharme del país, dejárselo enterito, ponérselo tan fácil. Lo siento, pero no. Hay tanta sangre derramada en las cunetas de este país, que sería una deshonra no luchar y dejarme la piel por lo que creo justo. Y no puedo dejar de dar vueltas a la idea de que a aquellos que nos quedamos, nos intentan neutralizar y por eso nos llamen generación perdida”. Han perfeccionado las formas, pero es la historia de siempre: mucho más sutiles no nos van a meter a las cámaras de gas, pero poco a poco nos dejan morir, nos matan en vida y si es posible, en la miseria. Sin educación, sin hospitales, sin capacidad económica, ¡esclavos! O buscas un padrino o empieza a jugar a la lotería.


Tengo un montón de amigos con una capacidad intelectual excepcional, demostrada. Muchos de ellos se han exiliado. Es preciso hacer una clara distinción entre marcharse porque uno quiere y el hacerlo por obligación. Se han ido por obligación, porque este país no les ofrece alternativas, trabajo, estímulo o salida profesional, la posibilidad de tener una familia, una vida propia. A alguno de mis amigos, me consta, que sólo le ha faltado una comisión de la Subdelegación del Gobierno detrás, para convencerse de que subiese al avión y se marchase lejos, muy lejos, con suerte, para siempre. 

Bien, los que pudimos estudiar, gracias a las becas o al esfuerzo sobrehumano de nuestros padres, hijos de aquel Estado del Bienestar que ahora se destruye, pasamos de ser Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados (JASP) a ser hoy esa generación perdida. Sobramos, así que la solución es fácil, nos anulan: psicológicamente deprimidos y frustrados, económicamente ahogados. Porque no les interesa que gente crítica que con el salvoconducto de una titulación puedan copar los puestos más altos de empresas y Administración, que puedan no seguir sus dictados, que puedan crear movimientos sociales, que tengan la capacidad de hacerlos frente, de crear una sociedad diferente. Aquel “¡Que se jodan!” de la Sra. Fabra me lo dejó bastante claro. Efectivamente, me estás jodiendo, me dejas claro quién es quién, me estás jodiendo, Andreíta, pero bien. Aunque igual es producto de mi imaginación y sólo soy víctima de una paranoia.
Si no te largas, tendrás que aceptar trabajos de mil horas por poco dinero, serás un paria, pero con suerte, entenderás que en este sistema la libertad tiene un precio. Lucharás, pero pagarás las consecuencias.


Luego están los que viven en el mundo de las piruletas: "tú no salgas a la calle, quédate ahí en tu universimundo, ya te dirá la Fabra que te jodan". "¿Qué, te crees superior por hacer una carrera?" 
Tienes suerte, pero aquí todos valemos lo mismo. Si un señor no cultivase patatas, tú no comerías. ¡Qué nunca se te olvide tener presente al que está partiéndose el riñón cuando te metas un trozo de comida en la boca! Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
También puedes caer en la trampa: hipoteca, créditos, hijos... Tu jefe se dará cuenta de que tienes facturas que pagar y que vas a tragar con lo que sea. Porque es mentira que aquí haya igualdad de oportunidades: si eres mujer, no interesas por si te quedas embarazada; si tienes pasta, estudias, si no, búscate la vida. Si tienes padrino, te bautizas, si no, sangre, sudor y lágrimas. “Eso es así desde que el mundo es mundo” que diría mi abuelo y, sin nadie que se mueva, sin nadie que le haga frente, sin nadie que sea capaz de darse cuenta del atropello, mira tu Facebook… al Sr. Wert le gusta esto, a la Merkel y a Andreíta Fabra, también.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

mejor y SI NO, separado. De nada.

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