18 de octubre de 2013

EDUCACIÓN SOCIAL. ¿Y ESO QUÉ ES?

Carolina Domínguez/@_Corchos_

Sí, amigos, esta es la pregunta más escuchada en nuestra carrera. La educación social, eso que no es Trabajo Social, ni Magisterio, ni Educación Especial… Esa carrera que tiene un papel tan sutil y tan oculto en la sociedad que parece no tener necesidad de mención.


Todo el mundo sabe, o al menos una ligera noción debería tener, de que en la sociedad y en este mundo de globalización en el que nos movemos, hay numerosos hechos que no se han generado por ciencia infusa. Las personas con drogodependencias acuden a programas de rehabilitación, los inmigrantes reciben cursos y talleres para integrarse en nuestra sociedad. Las personas mayores participan en programas de envejecimiento activo para mejorar su calidad de vida. Los padres apuntan a los niños a actividades para desarrollar sus habilidades motrices, adquirir valores y defender principios. Las personas con discapacidad acuden a sesiones para poder estimular mente y cuerpo, etcétera.

Detrás de todas estas actividades está, aunque para nuestra desgracia debo decir que debería estar porque no siempre ocurre, un educador social. Miles de horas invertidas en proyectos, en lecturas, en orientaciones, en todo aquello que alguien tendrá que hacer pero que nadie sabe quien lo hace.

¡Pero qué vamos a pedir si estamos en crisis! Si no hay dinero para pagar “relaxing cups of café con leche” para el Gobierno, ilusos de nosotros debemos ser al pensar que podría quedar un pellizquito para evitar que se produzca el intrusismo profesional al que estamos acostumbrados. Era necesario recortar. Recortar impuestos y puestos. Como el nuestro, que brilla por su ausencia. Y para más inri, perdónenme la expresión, tenemos que aguantar expresiones como “lo que tenéis que hacer es estudiar y no estar en la calle, haciendo el vago”. Todo esto, claro está, acompañado de la famosa etiqueta de perroflauta.

Pero si ser perroflauta es salir a la calle, defender tu puesto, tus derechos y los de todas las personas que viven en nuestra sociedad, pensar que existen las segundas oportunidades , que la reinserción es necesaria, hacer ver que nuestra labor es fundamental y que poco a poco todo lo que está a nuestro alrededor se desmorona por el abuso de poder de unos pocos… Entonces supongo que sí. Lo somos.

Y es aquí donde comienza la revolución. Pasamos a ser unos maleducados y unos rebeldes para las autoridades. Y fíjense que paradojas tiene la vida, nos acaban pidiendo lo que nos quitan: educación.
Aun así, nosotros seguiremos luchando cada día un poquito más. Desde el triste reconocimiento que se nos hace en nuestra escuela de donde salimos formados, hasta el momento en que tenemos oportunidad de reivindicar lo que es nuestro, los Derechos Humanos y nuestra labor. La educación social.

Carolina Domínguez estudia Educación Social en la UVa.

2 comentarios:

Nélida Díaz de la Mata dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Parece que la definición en sí se le ha ido un poco de las manos y se ha quedado en un texto simple escrito muy a la defensiva.
Estoy totalmente de acuerdo con Nélida.

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