6 de octubre de 2013

¡GIBRALTAR ESPAÑOL!

Juan Carlos Castro/@JimmyTurunen

Dicen que cuando Bizancio estaba siendo sitiada por los turcos y agonizaba el último resquicio de civilización romana que había perdurado durante la Edad Media, en el interior de las murallas de la ciudad grandes sabios discutían sobre el sexo de los ángeles.

Fuente: Wikipedia

¿Pueden un ángel y una ángela juntarse y hacer angelitos? La pregunta plantea varias, diversas y nutridas posibilidades que estudiaban los genios bizantinos. Siendo este problema un asunto de enjundia no podemos decir que esté mal debatirlo, sin embargo hay cuestiones cuyas inmediatas consecuencias invitan a intentar solucionarlas antes.

Mientras todos hablaban del vello púbico de los ángeles, la ciudad se enfrentaba a sus últimos días, cosa que se veía como un problema secundario. Los temas divinos son los primeros, no olvidemos que la Teoría de la Liberación por entonces no existía y como ahora, si existiese constituiría una herejía.

Algo parecido nos pasa a nosotros. Corrupción y crisis parecen ser aquellos salvajes otomanos, adoradores de dioses perversos. Sin embargo, no siempre estos dos asuntos ocupan los primeros puntos de la agenda que el Gobierno hace llegar a los medios y cada poco aparece un peñasco entre el Atlántico y el Mediterráneo para olvidar a Bárcenas, Rato y los recortes sociales, llamemos a la discusión La Soberanía de Gibraltar.

Un territorio dentro de la Península Ibérica un territorio en cuya fauna destacan los monos pertenece a los ingleses desde la Guerra de Sucesión allá por 1713. En el Tratado de Utrecht se reconoce la soberanía inglesa sobre Menorca (recuperada años después) y la plaza de Gibraltar, dos puntos de notable interés estratégico, aunque esta afirmación sea cada vez más difícil de argumentar teniendo en cuenta el ritmo al que avanza la tecnología y los notables cambios producidos en el marco legal internacional.

Mono de Gibraltar. Fotopedia

El Tratado de Utecht no reconocía soberanía sobre las aguas a Gibraltar ni sobre los territorios aledaños a esta plaza fortificada, sin embargo la inestabilidad política de España en el siglo XIX y el vacío de poder durante la Guerra Civil han hecho que las competencias del gobierno gibraltareño hayan sido ampliadas notablemente.

Rajoy mintió al Congreso con el caso Bárcenas”, la respuesta a este titular por parte del órgano de comunicación popular fue clara: “¡Gibraltar español!”. Cualquiera diría que se trata de un diálogo de besugos y más de uno rematará: “¡Los ángeles no pueden tener testículos!”.

Declaraciones de políticos españoles, controles en la frontera y reclamaciones a órganos internacionales han conducido a abrir un frente entre España y Reino Unido que nunca se había  cerrado y al que se ha recurrido siempre que el fútbol no ha conseguido implantar en nuestras mentes los suficientes opiáceos.

Podríamos ampararnos en que existen varias resoluciones de la ONU que consideran Gibraltar como una colonia, algo que no está bien visto por la Sociedad Internacional. Sin embargo, esto no exime para decir que aunque sea una colonia son según la regulación internacional las colonias las que deben elegir su futuro mediante referéndum. Imaginaos que sois gibraltareños, de los que viven en el Peñón, no de sus anteriores pobladores con nacionalidad actualmente española, y que tenéis que elegir vuestro futuro, qué preferiríais, seguir siendo un paraíso fiscal bajo la protección británica o tener de presidente a Rajoy dando conferencias en las Naciones Unidas a favor de un Sáhara español.

Los argumentos por los que se explica que el Gobierno haya centrado de nuevo su atención en Gibraltar recurren al nacionalismo de tal forma que no nos equivocaríamos llamándolo chovinismo. Es lógico que se denuncie al gobierno del Peñón cuando se lanzan bloques al mar en un intento de aumentar sus territorios, sin embargo los argumentos que se ofrecen al público van orientados a potenciar el patriotismo salvaje que utilizó en múltiples ocasiones Franco ante este conflicto. Quizá sea mejor que la población se entere de cuál es la legislación que permite a Gibraltar ser británico y los trámites que se deben emprender en un proceso de descolonización.

Controles en la frontera de Gibraltar. Wikipedia
El argumento más valido contra Gibraltar se basa en que este territorio es un paraíso fiscal, una forma de evadir impuestos cuyo acceso no es susceptible a ser férreamente vigilado ya que es territorio de un país miembro de la Unión Europea. Sin embargo, ese argumento en el que se tendrían que escuchar datos económicos basados en aproximaciones sobre el dinero que pierden las arcas nacionales ante esta situación, poco ética pero legal, es mucho más aburrido y no se tercia en tertulias de gritos tan comunes en la televisión.

Los otomanos golpean las puertas, los políticos pasan de las cajas a las empresas, el paro no remonta y las expectativas de futuro en este país para la población joven agonizan, mientras los jueces intentan instruir casos en los que a falta de presiones desaparecen las pruebas sin que esto constituya un delito. Sigamos gritando que Gibraltar es español, porque acabaremos como los filósofos que en Bizancio discutían sobre el sexo de los ángeles, sin una ciudad en la que poder pensar y la respuesta más simple de todas: Los ángeles son asexuados.

0 comentarios:

Publicar un comentario