30 de octubre de 2013

LO FEO TAMBIÉN ES ARTÍSTICO

Bizarre Journaliste/LestrangeEnfant

Cuando vamos a una exposición de fotografía, ¿qué esperamos encontrar en las obras expuestas? Tal vez paisajes, flores, animales, mujeres posando, desnudas tal vez, miradas en blanco y negro… pero la exposición de la que hablamos retrata una parte del cuerpo humano menos habitual en el mundo del arte… el ano. O el agujero del culo, o el ojete o como queráis llamarlo cada uno.

La Fuente de Marcel Duchamp representa cómo se pierde el concepto de la belleza clásica en el siglo XX/Wikipedia
Tal vez hayáis visto ya estas fotos o la propia noticia, porque hace no mucho tuvo una gran repercusión en las redes sociales y eso que la exposición en sí no es actual sino que tuvo lugar en el año 2006, en Oporto. A pesar de que son muchos los blogs que han hablado de ella, ninguno ha sabido dar el nombre del artista responsable. Otra cosa en común en todos los “artículos” al respecto de este tema, si nos fijamos en los comentarios, es que prácticamente nadie parece tener muy buena opinión sobre las fotografías. Más bien, todo lo contrario.

La gran mayoría de los lectores que comentan opinan que esto no es arte, es un insulto, una ofensa, (ya no digamos el hecho de que el autor en cuestión haya recibido subvención) que no es bonito  ni estético, sino que les produce asco. Pero ¿quién ha dicho que arte y asco no puedan ir unidos?
Comentarios en la web bloguisimo.com 
Aún a día de hoy, confundimos demasiado a menudo “arte” con lo que es “estético” y lo “bonito” cuando la finalidad del primero no siempre es agradar la vista del que ve (o escucha), sino que el propio artista pueda transmitir una idea, un sentimiento, una sensación. Que el receptor la reciba de la misma manera, que la comparta y, más aún, que le agrade es otra cosa bien diferente, que no resta mérito al autor, quien no siempre busca complacer a su público.

Y, sinceramente, ya recibimos una incesante avalancha de “imágenes bonitas” a lo largo del día: publicidad, series de televisión, revistas de moda… pertenecemos a esa generación del photoshopeado que nos ofrece una realidad totalmente deformada , supuestamente bella, la cual, al final, puede resultar hasta más desagradable que la visión de una parte del cuerpo poco atractiva pero natural como la vida misma, al fin y al cabo.

Con esto no estoy queriendo decir que vaya a poner un cuadro enorme de un primerísimo primer plano de un ano (por cierto, ¿soy yo o vistos tan de cerca parecen ombligos?) en mi habitación, ni en mi cuarto de estar. El objetivo es lanzar una pequeña reflexión: ¿No hay ya demasiadas fotografías “artísticas” de gatitos, senos, pies, ojos, nubes, bebés y gotas de lluvia en la ventana?

 Abramos un poco nuestras cerradas mentes, calmemos un poco nuestros exaltados prejuicios y admitamos que cada cual es libre si quiere, de retratar el tercer ojo y nosotros, si no nos agrada, de cerrar los nuestros.

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