16 de octubre de 2013

POR UNA MUERTE NATURAL

Alejandro Andrés/@AlexRubio92

La tan denostada villa de Tordesillas, una de las más importantes en la historia de este país, ha vuelto a engalanarse para un evento. 30.000 personas acudieron a reunirse el fin de semana del 5 de octubre en el pueblo conocido por el torneo del Toro de la Vega para llevar a cabo un mercado medieval. Esta vez, Tordesillas no estuvo presente en los medios de comunicación.




Y es que Castilla está apartada de la actualidad nacional menos cuando no se tienen que meter. Valladolid sale solo en las noticias cuando hace frío o si el alcalde raja. El resto de provincias, solo por las heladas. Además, Tordesillas, y a pesar de haber pasado un mes del Torneo, todavía hay alguno que sigue llamando a una villa que ni conoce, pueblo de asesinos. Si no os lo creéis, podéis buscarlo en Twitter, es fácil.

Puente de Tordesillas sobre el Duero | jl.cernadas

Pero bestias son también los que no tienen en cuenta que en el torneo es seguido por mucha gente que no es taurina. Porque hay gente que por boicotear el torneo para salvar la vida del toro pone en peligro la de caballistas, caballos, fotógrafos y plumillas. Por honrar un animal que, recordemos, tiene una vida mucho mejor que las reses que nos comemos cada día. Esas mismas que se malviven enlatadas en establos paupérrimos situados por toda la geografía del país y parte del extranjero.

Granja de pollos en California | Wikipedia

Claro que haya, no justifica la diversión unida a la muerte. El espectáculo unido a la sangre. Pero es que hemos llegado a un punto en el que nos creemos que podemos juzgar lo ajeno sin barrer la mierda que tenemos en casa. Nos creemos que tenemos derecho a votar la autodeterminación de Cataluña, o a prohibir el Toro de la Vega. No seré yo quien defienda que se siga practicando un evento tan salvaje. Pero tampoco quien ataque a un pueblo, que, como otros, tiene sus tradiciones.

Porque la prohibición es contraproducente. Eliminar por ley un espectáculo sería darle más vida a un evento que sin el interés mediático estaría muriendo ahora mismo. Las costumbres o tradiciones solo mueren cuando tienen que morir. Por eso, hay que esperar, quitando las subvenciones o condicionando las ayudas a que no se haga, a que el torneo se acabe por sí mismo. Pero siempre, bajo la decisión de la gente de Tordesillas. Y así el Toro de la Vega muera para siempre de forma natural.

0 comentarios:

Publicar un comentario