9 de octubre de 2013

SÍMBOLOS Y BANDERAS

No es novedad que en España, en la actualidad, haya conflictos de banderas y símbolos políticos. Las causas a las que podemos apuntar son varias: Profunda animadversión entre "los de izquierdas” y “los de derechas”, nacionalistas exaltados, descontentos con la monarquía y con el gobierno… el caso es que, por uno u otro motivo, los españoles parecen tener más que nunca la necesidad de reafirmar sus ideologías enarbolando un trapo con unos colores y símbolos que dejen muy claro sus preferencias. Hasta aquí todo más o menos normal.

Fotografía de Elentir (Flickr)

Sin embargo, llama la atención que últimamente se han producido pequeños altercados por culpa de los símbolos. Miembros del PP que publican fotos haciendo el saludo fascista. Mercadillos en los que se exhiben cruces gamadas. Banderas de la España franquista y banderas republicanas como contraposición ondeando desde las ventanas. Este movimiento de manifestación de ideologías, sobre todo las de la derecha, ha revuelto los medios y caldeado el ambiente  político y la opinión pública (aún más, si cabía).

Pero ¿por qué tanto revuelo por unos meros dibujitos y trozos de tela, que es lo que son al fin y al cabo? ¿Acaso no tenemos derecho a expresar nuestra ideología sea cual sea, ya que estamos en una Democracia?

Repasemos un poco de la Constitución. Según el Artículo 20 de la misma,
Se reconoce y protege el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

Mientras que el Artículo 16 dice:
Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley.
Es decir, en principio cada uno tiene perfecto derecho para manifestar que defiende una u otra ideología. Pero claro, como siempre pasa, las libertades de unos acaban donde empiezan las de otros. Hay una serie de límites a tener en cuenta cuando ejerces la libertad de expresión, especialmente si eres periodista o una figura de importante alcance público (digamos, por ejemplo, un político) ya que tienes una responsabilidad social a tu cargo. En el artículo 510 se habla del delito de incitar al odio mediante la difusión de tus ideas:
(1) Provocación a la discriminación, al odio o a la violencia y difusión de informacionesinjuriosas sobre grupos o asociaciones:Artículo 510. 1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origennacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.
¿Son entonces todas las manifestaciones de  ideologías políticas igual de válidas? De los anteriores extractos deducimos que no. Al menos, mientras haya incitación al odio y a la violencia de por medio. Pero no es tan fácil como encasillar a unos y otros bandos como “buenos y malos”, algo de lo que en España pecamos con demasiada frecuencia. Tampoco mezclemos ni exageremos, me explico: exhibir una bandera franquista  no implica que apoyes las ideas nazis, igual que tener una bandera republicana no implica que te guste pegar a los “fachas” .
(Wikipedia)
Bien es verdad que algunos políticos, y no quiero mirar a ningún lado para que no me tachéis de manipular vuestras mentes, podrían madurar y guardar sus banderas en un armario y abstenerse de colgar sus fotos en la Red, que ni olvida ni perdona. En sus casas, si quieren, como si las usan de sábanas.

Para finalizar, propongo  que seamos un poco más tolerantes con aquellos que no piensan como nosotros y que cada uno pueda manifestar sus ideas mientras no perjudiquen a los demás. Es decir, “vive y deja vivir”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema de la derecha en España, concretamente del PP, es que no hay ningún partido con representación más a la derecha.
Es decir, el PP abarca desde centro y centro conservador hasta si me apuras los cuasi fascistas. Esto hace que la gran mayoría, que son conservadores pero no de la derecha extrema, se vean perjudicados y se ganen fama de fachas, nazis, franquistas etc...

En resumen, en el PP hay de todo y lo peor es que hoy en día se han perdido los papeles y lo mismo Ana Botella sin saber de política se convierte en alcaldesa o un politicucho sube a Twitter desde, eso sí, su iPhone oficial, una foto con una bandera que no es la del país que le paga.

Vergüenza me daría burlarme en la cara de los que me están pagando el sueldo.

Bizarre Enfant dijo...

Anónimo, que no haya partidos más a la derecha con representación no significa que no existan aunque tienes razón con la fama que tienen, supongo que no todos los del PP son de la extrema derecha...
Aunque lo de Ana Botella te ha quedado un poco fuera de tema, que yo sepa, no tiene fotos con banderas fascistas.
El problema no es que sea una bandera de "no sea del país que le paga", sino la connotación de la misma... por todo lo que ya explica el artículo.
Lo del IPhone tampoco tiene mucho que ver, ¿no?

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