30 de noviembre de 2013

COCHE NUEVO A LOS 8 AÑOS

Alejandro Andrés Pedrero/@AlexRubio92

No hay empecinamiento más tonto que el del animal. Y eso es lo que parece que somos en España cuando hablamos de la industria del automóvil. Este sector, que da una de las cantidades más altas de empleo en lo que se refiere a empresas grandes, vive en España de que somos al automóvil como la India es al sector textil. Producimos más de lo que podemos vender en el mercado interno. Y en épocas de crisis como la que vivimos llegamos a crear el doble de coches de los que matriculamos.


Y eso no es un modelo sostenible. No lo es porque no es un sector en el que el dinero de las empresas sea español. Hasta hace unos años todavía se podía hablar de la Seat pero, desde hace ya tiempo, la empresa que un día fabricó el seiscientos pertenece a las tan hinchadas carteras alemanas. Y, por todo el país, la misma historia. Citroen en Vigo, Opel en Zaragoza, Renault en Castilla y León…son sucursales de las grandes europeas.

Vale que la industria del automóvil genera empleo –tan difícil de encontrar en estos momentos- y empresas secundarias. Pero los grandes beneficios se los quedan los mismos que no invertirán este dinero en la economía nacional. Es normal, la gente de estas grandes empresas no tiene un vínculo directo con las personas a las que dan empleo. Les importa poco si sus empleados no tienen para comprarse un coche: el mercado está en otra parte.



No es que haya que cortar de cuajo un pastel que nos beneficia a todos por el momento. Tranquilos, tampoco es necesaria la vuelta a la autarquía. Solo que, cuando vuelvan las vacas gordas hay que centrarse en desarrollar productos no "deslocalizables". Porque estos a los que tantas ayudas damos ahora mismo, en cuanto se corte el grifo se irán. A lugares donde puedan cambiar las 670.000 ventas que hay en España para conseguir trabajadores -más- explotados.

Y la clave está ahí. Somos un país rico en recursos. Tanto en humanos como en materias primas. Y eso es imposible de deslocalizar. Si la uva es buena no se van a llevar la bodega a China. Si el sol está en España, la investigación fotovoltaica también puede asentarse aquí. Si la medicina nacional es de las mejores, para qué llevarse el I+D+i a otro país. Y así con tantas otras cosas.



En definitiva, ahora que –los que no han tenido crisis- dicen que se empieza a salir del túnel habrá que pensar sobre qué bases asentar la economía. El Plan Pive como medida de salvación de los empleos está bien. Incluso hasta arrodillarse ante el condicionante del millón de ventas de nuevos vehículos al año que piden lasempresas para seguir fabricando aquí. Pero que no piensen que volveremos a renovar vehículo cada ocho años para que luego nos digan que la culpa es nuestra por vivir por encima de nuestras posibilidades.

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