5 de noviembre de 2013

EL POLÍTICO COMO ACTOR


"CONFIA PLENAMENTE EN TU PRODUCTOR DE TELEVISIÓN"

El 26 de septiembre de 1960, Kennedy y Nixon protagonizaron el primer debate político televisado de la historia. Hay un mito en la política que dice que “no debería haber nada más importante que lo que realmente se dice”. Deberían preguntárselo a Nixon, que no quiso maquillarse, vistió un triste traje gris y perdió. Sin embargo, Kennedy cuidó su imagen, llevó un traje oscuro, tomó el sol y ganó. Nixon sólo venció en el campo radiofónico, no le sirvió de nada.


La mayoría de los votantes sólo conoce al candidato a través de una pantalla de televisión. Por eso, es aún más difícil saber si está mintiendo. Únicamente el 7% de lo que dicen va a ser recordado por las personas. Para examinar la sinceridad, la credibilidad y la simpatía de un líder hay que quitar el sonido a la caja. Los políticos están muy bien asesorados sobre la importancia de la forma sobre el contenido, del cómo se dice sobre el qué se dice y tienen la comunicación no verbal como primer objetivo en sus apariciones.

"¿QUÉ TE HA PARECIDO? NO TE ESCUCHABA, TE ESTABA VIENDO"

Llaman sin parar a la parte emocional de nuestro cerebro porque el líder tiene que contar con el apoyo de su manada. Sí, su manada. Persuaden con el movimiento de sus manos, unas veces cortando una tabla, otras, extendiendo la mano, cerrando el puño o estrangulando; también lo hacen con el tono de su voz, con su ropa y con el modo de comunicación conversacional. Obama es un ejemplo de líder carismático. Ni Rubalcaba, ni Rajoy ni ninguno de nuestros políticos han conseguido actuar tan bien como él. Hay que tener en cuenta que EEUU siempre llega antes a la meta y nosotros somos los que le seguimos, así que tal vez no estemos tan lejos de pulir al cien por cien la imitación.


New York Times

El armario de chaqueta de pana de Felipe González se terminó cuando este llegó a la presidencia. Hoy, sólo vemos trajes que disimulan el sudor ochentero. Lo que les diferencia a unos y a otros son los colores, pero los colores de la corbata. Durante la revolución francesa, la corbata se volvió un verdadero status-symbol y por primera vez adquirió un valor político: el revolucionario la llevaba negra, mientras que el contrarrevolucionario se la ponía blanca. En nuestro caso, los de derechas optan por tonos rosas y amarillos, y los de izquierdas prefieren corbatas rayadas, en tonos azules y rojos.

Ahora bien, su verdadera puesta en escena es en las campañas electorales. El telón de las cortinas cutres de los primeros años de democracia se cierra y se sustituye por una maquinaria escenográfica de conciertos de rock. Las campañas están para que el candidato se venga arriba. A principios de los 80, el PSOE dio el gran paso. Introdujo mucho colorido, lo decoraron todo en gris perla para que en televisión diese blanco e hicieron entradas en directo en televisión.

Fue en 1993 cuando por primera vez empataron los dos grandes, el PP y PSOE. Prepararon a sus candidatos a conciencia. Todos aquellos que fuesen a participar en programas de TV tendrían que pasar por un filtro: dar bien en cámara, hablar bien, moverse correctamente, etc. Actualmente, El PP es el único partido con un departamento de telegenia. El arma fundamental del líder.

"LOS POLÍTICOS NOS ENGAÑAN Y ESPERAMOS QUE LO HAGAN"

Es hora de que nos preguntemos quién queremos que gobierne. Es hora de que nos preguntemos si el capitán del barco que vamos a elegir va a ser el que tenga el sombrero más chulo y la pata de palo más brillante o realmente vamos a ser capaces de escuchar (verdades, verdades a medias y mentiras), valorar y elegir al equipo que evitará que nos hundamos del todo. Aunque viendo lo visto, quizá lo mejor sea coger los botes salvavidas y buscar un barco nuevo…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Como diría el gran Groucho Marx: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". Artículos como el presente y programas como el Salvados de Jordi Évole, deberían hacernos reflexionar sobre el futuro que queremos... cambiarlo depende de nosotros!

Alessandro dijo...

Esto te hace preguntarte cómo gana un Rajoy, que para mi gusto no tiene una imagen o carisma cuidados, pero el bipartidismo en España creo que hace que ellos no tengan que preocuparse mucho por su imagen, incluso por su calidad como políticos, ya que saben que tras 8 años, le tocará el turno al otro, y así sucesivamente...

Está claro que desgraciadamente a veces se tiene en cuenta lo secundario a la hora de elegir a tu candidato ideal. A mí me pasa cada sábado noche.

Michelangelo dijo...

Yo no voto por eso. Porque todo es mentira, quiero decir. Como dice un rapero votar es elegir en secreto a quien te robará públicamente. Y qué más da ser guapa que guapo, si todos somos hijos del orgasmo.
En España va a seguir siendo así. Cuando manda uno el otro que si tienes la culpa de tal y de cual, cuando manda el otro lo mismo... luego prometen, prometen, te avisan te avisan... y luego (boca llena).
Y entonces la gente se enfada y "Cambio!". Y luego otro cambio. Y otro. Y al final son los mismos cambios con los mismos piratas....

Las grandes transformaciones sociales siempre se han producido con estallidos revolucionarios... Recuerden, recuerden... el 5 de Noviembre... Esperemos que nuestro estallido llegue pronto...

Anónimo dijo...

Cuánta razón

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