19 de noviembre de 2013


Ley de Godwin: "A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno".

Así es. Siempre se ha dicho que si tus padres son primos, muy listo no tienes que ser. Pues los padres de Hitler lo eran y no estuvo muy avispado el pueblo alemán. Sí lo sospecharon los que le declararon «no apto» para prestar el servicio militar en Austria, pero no sirvió de nada.



Poco antes del final de la Primera Guerra Mundial, a Hitler le afectó un ataque de gas venenoso británico, cerca de Ypres, y se quedó temporalmente ciego por causa de los gases tóxicos. La guerra se perdió días más tarde. Fue en este momento cuando Hitler expresó metafóricamente que al quitarse la venda que cubría sus ojos, descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de Alemania.



El Führer, "Adi" pa' los amigos, no se anduvo con chiquitas. Sus trabajos de barrer nieve, cargar maletas en trenes y el de ser obrero en su juventud, no le convencieron y fue más allá. Su objetivo era ser pintor y pintó. Pintó pero bien pintao en la vida de millones de personas que desearon no haber coincidido con él en aquella época.

Para llegar donde llegó, tuvo que utilizar alguna técnica que otra para atraer a las masas. La propaganda nazi facilitó el rápido ascenso del partido. Su fama creció a través de los discursos que pronunciaba en las grandes concentraciones, los desfiles y la radio. Comprendió el poder de los símbolos, la oratoria y la imagen, y formuló eslóganes simples, concretos y conmovedores.
 
Quiso glorificar la belleza de la raza aria que debía brillar a través de la piedra con un estilo clásico monumental. Eso sí, dejó las ruinas para que el pueblo pudiese comparar el pasado y el presente. Estaba tan obsesionado con el arte y la arquitectura que Stalin, cuando Alemania atacó a la URSS, se centró en el plan de la “tierra quemada”, que consistió en quemar todo lo que a Hitler le interesaba.

Los jóvenes fueron educados a su antojo. Había que crear superhombres. En las organizaciones juveniles les preparaban físicamente y no mentalmente. Aprendían a usar armas, estrategias de ataque y fortalecían su cuerpo. “Preferimos las armas antes que la mantequilla. Las armas nos dan poder, la mantequilla da gordura”.

“Estos niños y niñas ingresan a nuestras organizaciones [a los] diez años, y a menudo por primera vez respiran aire fresco. Después de cuatro años de estar en la categoría Jóvenes pasan a la Juventud Hitleriana, donde permanecen cuatro años más... Y aunque aún no son nacionalsocialistas completos, pasan al Servicio de Trabajo y son preparados durante otros seis o siete meses... Y si les llega a quedar algún rastro de conciencia de clase o estatus social... lasWehrmacht [Fuerzas Armadas alemanas] se encargarán de que desaparezca”. Adolf Hitler (1938)

La prensa tenía una circulación constante. La editorial del Partido Nazi imprimió millones de copias de la autobiografía política de Hitler, Mein Kampf (Mi Lucha) en ediciones especiales, incluyendo ediciones para recién casados y traducciones al sistema Braille para personas ciegas. Las personas que se lo leyeron supieron inmediatamente cuál iba a ser el futuro de Alemania.

"DONDE SE QUEMAN LIBROS SE ACABAN QUEMANDO PERSONAS" (H.Heine)

"TODO HOMBRE QUE CONSERVE ALGO DE HONOR TENDRÁ CUIDADO DE NO CONVERTIRSE EN PERIODISTA" (Goebbels)


Una de las tantas que confió en él fue Eva Braun, una amante poco deseada por el líder. Las palabras que el le prometió se cumplieron en cierta medida:“Cuando gane la guerra, ocuparás un papel importante en mi vida”. Este papel es, hoy en día, el de la mujer que fue asesinada por Adolf Hitler antes de quitarse él su propia vida.

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