3 de noviembre de 2013

MONTORO, EL HUMILDE VILLANO


No hay nada mejor para volver a la realidad después de un fin de semana largo que un café cargado y un periódico. Da igual el que sea, siempre habrá algún esperpento informativo, más esperpéntico por su contenido que por su forma, que te haga sentirte orgulloso.



No pretendo hacer un refrito, ni vislumbrar opiniones más allá del contenido que la entrevista al Ministro de Hacienda deja entrever entre sus líneas negras. Porque Montoro, el hombre del que los españoles se acuerdan al hacer la compra, ir al cine o tomar un refrigerio, es un hombre tan normal como los demás. Ha sufrido en sus carnes un desahucio, la modestia y las dificultades para llegar a fin de mes; pero cada vez la vida nos demuestra con más vehemencia que el hombre es un lobo para el hombre, que el poder pervierte a la especie humana o, como diría mi abuela, que de esos barros vienen estos lodos. 

Bebe agua del grifo y desprecia "la falta de conocimientos". Sus padres, pese a sus recursos limitados, prefirieron que sus hijos estudiasen a recuperar la casa de la que fueron desahuciados cuando aún eran unos niños. Pero el tiempo pasa y a veces se nos olvida de dónde venimos. Obviamente no me refiero a los orígenes difíciles, ni a la niñez marcada por acontecimientos diversos que impregnan cada poro de la piel que habitamos. Me refiero, a que con el tiempo y la promoción en la vida profesional, personal y económica la empatía escapa a la perecepción humana.

"Mire, nosotros pasaremos esta situación como se pueda, pero estos dos estudian y seguirán estudiando"


El esfuerzo de unos padres para que sus hijos estudiasen se traduce en altas tasas universitarias, recortes en la Pública y favorecer el concierto y la privacidad de colegios, aun así desprecia manifiestamente la falta de conocimientos. Porque como los suyos, muchos padres prefieren dedicar sus esfuerzos a sus hijos que un techo sobre el que cobijarse. 

Un mensaje que no difiere de su línea de actuación, porque como manifiesta en la entrevista "lo importante es lo que se consigue, no lo que te dan" y "parece que cuando pides esfuerzos te contestan con derechos, pero los derechos hay que ganarlos en el esfuerzo del día".

Y llegados a este punto, con la entrevista medio leída y con un café al que solo le quedan los posos, discúlpenme pero no entiendo nada, o no lo quiero entender por no pensar en la pobreza moral de algunos miembros de la sociedad.

"Vivimos en una sociedad en la que los valores no se transmiten. Parece que cuando pides esfuerzos te contestan con derechos, pero los derechos hay que ganarlos en en esfuerzo del día. Vivimos en una sociedad demasiado acomodaticia, demasiado miedosa, donde filosóficamente se exagera el miedo al final"


¿Insinúa usted señor Montoro que "lo que te dan" es la pensión que muchos de nuestros mayores "han conseguido" trabajando cincuenta años? Porque ellos también tuvieron una infancia humilde, o más bien paupérrima. El chorizo a la sombra –práctica que consistía en colgar un chorizo de una bombilla para untar el pan en el reflejo así nunca se acababa– de nuestros mayores que ahora conviven con el copago sanitario y con productos alimenticios con precios estratosféricos, por no hablar de los recortes en una Ley de Dependencia en peligro de estinción.

¿Insinúa usted señor Montoro que cuando "pide el esfuerzo" de cortes selectivos en la atribución de becas para estudiantes, la juventud –divino tesoro– solo le reclaman su derecho a estudiar? ¿O que la subida del IVA, por ejemplo en el cine, ese arte que tanto le gusta según esta entrevista, se debe a su calidad Marca España?



Porque cuando el camino andado es largo, a veces se olvidan aquellos principios irrenunciables por esencia de vida. Porque una vez, tuvieron que desenvolverse en un escenario donde los villanos que gobernaban generaban esa situación. Pero hay situaciones que nunca cambian, el mismo perro con distinto collar. Un villano que un día, hace no mucho tiempo atrás, fue humilde.


1 comentarios:

Javier Andrés dijo...

Genial. Además utilizas una frase que me gusta mucho para los políticos: El mismo perro con distinto collar.

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