17 de noviembre de 2013

TEATRO Y CINE EN EL CALOR DEL BAR

Bizarre Journaliste/LestrangeEnfant

Reconozcámoslo, vamos muy poco al teatro. Y desde que subió el IVA menos aún. Porque nuestra principal excusa para no ir a algo suele ser que es muy caro.
Bueno, también hay que admitir que aunque fuera más barato tampoco iríamos demasiado a menudo. Debe ser que el cine está más de moda. De todas formas, damas y caballeros, ha llegado a la ciudad de Valladolid Microteatro por la gorra, la iniciativa que resuelve el problema: Nos reengancha a una de las artes más antiguas de la Humanidad a un precio insignificante. Y si a esto le añadimos que las representaciones son en un bar con su correspondiente consumición, qué más podemos pedir.

Imagen: Microteatro por la gorra.
Cada jueves a las 21:00, en el bar pucelano El Desierto rojo (al menos en esta temporada) se suceden “microrrepresentaciones” de 15 minutos cada una, interpretadas por actores profesionales de distintas procedencias. Al igual que ocurre con los conciertos en locales pequeños, lo bueno del teatro en un bar es que el ambiente que se crea es mucho más íntimo y cercano tanto para los espectadores como para los actores. Al finalizar los asistentes complacidos podrán depositar en un sombrero el precio que, en su opinión, ha merecido la obra.

Y para los amantes del cine, o simplemente aficionados, existe en Valladolid otra iniciativa: en este caso se trata de un festival itinerante de cortos que se ruedan en numerosos lugares de la ciudad, principalmente bares aunque también teatros y museos. Rodinia se encuentra ya en su 6ª edición (ahora mismo, aún está recibiendocortos para el concurso) y su premisa es, según sus propias palabras “la máxima difusión de los cortos” es decir, que lleguen al mayor número de público posible, una ardua tarea hoy en día porque no se proyectan en los cines.
Cartel y bases del concurso del Festival de cortos Rodinia

La mecánica es similar a la de Microteatro por la gorra: Vas al bar donde se proyecten (el año pasado Rodinia estuvo en 20 locales diferentes de Valladolid) pagas tu consumición, buscas un buen asiento desde donde veas bien la pantalla y disfrutas de una sesión de cinco cortometrajes, a los que podrás evaluar con nota del uno al cinco en una papeleta que te distribuyen en la barra (eso sí, será mejor que lleves tu propio bolígrafo porque casi todos se olvidan y el bar entero acaba usando el mismo).


 Y es que esta ciudad esconde más cultura de la que parece a primera vista. Hay que saber buscar las buenas ideas y dar al arte en los pequeños locales una segunda oportunidad. Además, siempre podemos ir al bar y tener una excusa digna de un intelectual. O al revés. Que aunque resulte increíble, a veces el plan salir, beber, el rollo de siempre, acaba resultando aburrido.

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