13 de diciembre de 2013

¿DEMOCRACIA U OLIGOCRACIA?

Clara I. Bozal/@ClaraBozal 

A veces trato de ponerme en la piel de los políticos, pero aun así no logro entenderlos. ¿Cómo puede un Gobierno elegido por el pueblo aprobar leyes que rechazan los ciudadanos? Hace unos días me hicieron plantearme qué puede hacer el Partido Popular para conservar el número de votantes de aquí a las próximas elecciones. “No les queda otra que intentar mantener los votos de los más conservadores, y para ello, podrían incluso ilegalizar partidos que consideran cercanos al terrorismo”, sentenció una de las personas en la conversación.


En un principio me pareció una opinión desacertada, pero ahora me he dado cuenta de que no parece alejarse mucho de la realidad. El Gobierno ha aprobado una Ley de Educación sin apoyo ciudadano o político, ha anunciado una nueva Ley de Seguridad Ciudadana que acaba con la libertad de expresión de los ciudadanos, y no contentos con eso, Gallardón amenaza con modificar la Ley del aborto en menos de cuatro tres meses para acabar con el derecho de decisión de las mujeres.

Los ciudadanos realmente no tenemos poder en la Democracia Participativa española. Nuestra capacidad de alterar la política no va más allá del voto cada cuatro años o la posibilidad de presentarnos a unas elecciones en las que por no ser conocidos nadie nos votará.

El referéndum y las ILP (Iniciativa Legislativa Popular) son otras dos opciones que nos acercan a la vida política, pero ninguna de ellas sirve para otra cosa que para gastar tiempo y papel. Por un lado, los referéndum no son vinculantes en este país, y por otro, las ILP tan solo sirven para que una ley llegue al Congreso, que será quien decida si la aprueba o no (cosa que únicamente ha ocurrido una vez en la historia de la España democrática).


Si algo nos ha debido quedar claro después de haber superado el ecuador de la legislatura de Mariano Rajoy es que si se necesita ahorrar dinero habrá más recortes; si se necesita crear polémica se creará. Todo ello sin olvidar que con una mayoría absoluta el Partido Popular podrá hacer lo que quiera aunque los residentes de este país se opongan. Respiren, cálmense y acepten que no hay mucho que podamos hacer ante la oligocracia Popular.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo!!

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