9 de diciembre de 2013

ESPAÑA, CORRUPTA ESPAÑA

Berta Pontes / @BertaPontes

Entre Brunei y Cabo Verde. Este es el lugar en el que sitúa el informe de percepción de corrupción a nuestro país. Se sabía que España estaba mal posicionada, pero, ¿tanto? La situación exacta de la tierra de la Gürtel y de los ERES es la cuadragésima debido a que, según los expertos dicen, nuestra legislación anticorrupción es débil. Y normal porque este país va a su bola. Hace unos días, exactamente el 3 de diciembre, salió el informe de previsión de corrupción presentado por la ONG alemana Transparencia Internacional. Estaba claro que los resultados iban a ser negativos, pero de ahí a estar entre los países entre los que está, da mucho que pensar.

España es un país desarrollado, con democracia y unas leyes ‘modernas’. El sultanato de Brunei tiene como lema ‘Brunéi, morada de la paz’ y en su Constitución, redactada en 1959, describe como ‘infalible’ a su sultán y como una persona que nunca puede equivocarse ejerciendo su cargo. Está encerrado en una dictadura disfrazada de cuento en el que la Sanidad y Educación son gratuitas. En cuanto a Cabo Verde, es un país de África cuyo lema es ‘Unidad, trabajo y progreso’. Suena raro que entre sus principios esté el progreso y que esté situado tan pésimamente abajo y sin ánimos de mejorar.


En el exterior se ve a España como el país del ‘olé olé’. Somos aquellos a los que sólo nos gusta la fiesta, el vino y los toros. Un lugar al que venir de vacaciones cuando ya estás jubilado. O aquel donde poder salir cuando te acabas de graduar. Aquí vienen a pasarlo bien y a gastar dinero los que lo tienen. A lucir cochazos y a pasear por calles repletas de tiendas de lujo.

Hace unos años, antes de que la economía española comenzara a derrumbarse, venía gente a trabajar. España se veía como una tierra con futuro para poder conseguir dinero trabajando y mandarlo a casa. Antes había trabajo para todos, ya que a la mayoría de los españoles se les empezaron a caer los anillos ante trabajos como agricultor o limpiadora y se necesitaban personas que quisieran ocupar estos puestos. Los españoles vivíamos bien hasta que todo se fastidió. 

Después, desde que comenzó la crisis, no hemos dejado de ver en los informativos casi a diario que un alto cargo, o simplemente, un cargo de algo, estaba imputado en una trama judicial por corrupción. Al principio sorprendía y no encajaba muy bien que pasara esto, pero ahora ya es normal; da igual que imputen a uno más o uno menos. Ya es pan de cada día.



Y para solucionarlo, a diferencia de países como Italia o Grecia, España no crea leyes lo suficientemente eficaces como para juzgar a los corruptos y paliar los efectos de este acto. En España vamos de mal en peor. Se dice que estamos mejorando, que vamos a salir de la crisis y que hay futuro. Claro que hay futuro, pero lo demás ya se verá.  Somos cada vez más inmunes a que, personas que han robado dinero público y engañado a gente que había depositado su confianza en ellos, sigan paseándose con sus guardaespaldas y chóferes sin ser juzgados. O si lo han sido, sin una condena justa. Y así nos va.

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