19 de diciembre de 2013

LA CORONA INTENTA CAPTAR A LOS MÁS JÓVENES

Elena G. Castañón/@Helen8392

Hace tiempo que los españoles no se fían de nada ni de nadie. Todas las instituciones públicas y privadas se encuentran bajo sospecha, a la espera de que un nuevo caso de corrupción o similar las salpique. Los ciudadanos se han cansado de vivir en la ignorancia y de sentir que los de arriba solo cuentan con ellos para mantener su poder y patrimonio y posteriormente darles la patada en forma de recorte, desahucio o fraude, por ejemplo. Es por eso que la población se cuida mucho de depositar su confianza en los grandes entes económicos, políticos o jurídicos de nuestro país. La Casa Real no ha sido una excepción y su valoración y popularidad han caído en picado en los últimos tiempos, en los que su nombre ha aparecido en los medios de comunicación (para mal) más de lo deseable.

Los datos son claros y desde el año 2011 la Monarquía suspende el examen que suponen las encuestas del CIS. Durante la década de los 90, la nota que los españoles otorgaban a la institución monárquica superaba el notable y hasta el 2010 se mantuvo en el aprobado. Fue a partir de la implicación de Iñaki Urdangarín en el caso Nóos en 2011 cuando la popularidad de la Familia Real comenzó a decaer, obteniendo un pésimo 3.68 de puntuación en la última encuesta que realizó el Centro de Investigaciones Sociológicas.


Conscientes de la falta de apoyo creciente entre la ciudadanía, el último recurso que ha utilizado la Casa Real ha sido la inclusión en su reciente página web de una sección dedicada al público infantil. En ella, los niños pueden participar en juegos y actividades interactivas, conocer más a fondo a cada uno de los miembros de la Corona o enviar sus dibujos, que se colgarán en la web. Con una colorida interfaz, la web pretende llamar la atención de los más pequeños para que conozcan y valoren la Casa Real como una institución necesaria para España, además de favorable e inofensiva. 

Esto hubiera sido una buena idea si la imagen de los Borbones no fuese nefasta a día de hoy, si los casos de corrupción no salpicasen a varios miembros de la Corona, si las meteduras de pata no estuviesen a la orden del día, si los españoles no tuviesen familias propias a las que sustentar económicamente o si el Estado no contase con graves problemas que solventar con los fondos públicos que destina a una institución arcaica y desgastada.


La Casa Real pretende convencer a los hijos de los padres a los que ya hace mucho tiempo que no convence, en un nuevo intento de aparentar transparencia y humildad. Probablemente, las encuestas anuales continúen mostrando el incremento del descontento de la población con la Monarquía, el cual no se solucionará con que los niños tengan la oportunidad de colgar en la pared de su cuarto un autógrafo de las infantas o una figura recortada y coloreada del Príncipe Felipe. Para recuperar la buena imagen que hace tiempo que la Corona perdió será necesaria una fuerte renovación interna, si no un planteamiento general referente al sistema político que rige España. Y para eso, habrá que sentarse a esperar. Al menos, la web de la Casa Real hará esta espera más amena.

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