1 de diciembre de 2013

MARCELO GARCÍA: "HAY QUE PAGAR EL CANON PARA ESTAR EN LA PRENSA"

Alberto Salazar/@alsalaz

Daniel Vega/@Danidelparaiso


En unos momentos en los que el sindicalismo pasa por una de sus peores etapas, con un fuerte desprestigio a nivel nacional y europeo, las organizaciones obreras tienen que multiplicar sus esfuerzos de cara a devolver a los trabajadores los derechos y beneficios perdidos desde el comienzo de la crisis económica. Marcelo García es uno de los líderes sindicales que opinan que es el momento de que el sindicalismo vuelva a su lugar originario: a la calle. Tras más de veinte años en la Unión Sindical Obrera, hace tres logró su actual puesto, como secretario general en Castilla y León. Pese a esta responsabilidad, no tiene reparo en señalar a aquellos que considera culpables de la actual situación de la región, así como de lanzar mensajes directos sobre los motivos de la falta de cobertura mediática a su sindicato. Un hombre de ideas claras que, pese al paso del tiempo, confiesa no haber perdido su fe en la acción sindical.



¿Cómo es una jornada laboral en su vida?

Pues depende mucho de si estoy en casa (Valladolid) o si estoy fuera.  Si me ha tocado viajar, por lo general tiendo a tener reuniones, ruedas de prensa y mantener charlas con los compañeros del lugar en el que esté. Pero mi día a día suele ser más monótono en la sede de Valladolid, ya que es un desarrollo muy pausado; es decir, tienes el trabajo planeado y, salvo que ocurra cualquier tema importante, es más monótono trabajar en casa que fuera.

Pasando al sindicalismo en Castilla y León, ¿Cómo valora la implicación sindical en esta región? ¿Es más fuerte o más débil que en otras Comunidades?

Está arraigado, pero las diferencias tienden a darse por provincias y por sectores. Por ejemplo, en León, en el sector de la minería, el sindicalismo es muy fuerte; en Burgos, también está bastante arraigado en el sector de industria. En Valladolid el sindicalismo tiene fuerza en sectores más pequeños, de industria pequeña. Antes sí que había mayor peso en las empresas grandes, como Michelin o Renault, Uralita… si había más movimiento sindical. Pero en la actualidad ha tenido una bajada notable y está más implantado un sindicalismo de oficina, que no de calle.

A raíz del tema de la minería, creo recordar que cuatro de los mineros fallecidos en Pola de Gordón (León) el pasado mes de octubre eran afiliados de la USO. ¿Cómo valoran desde el sindicato la respuesta del Gobierno?

Sí, cuatro de ellos eran afiliados nuestros y además eran personas muy cercanas a nuestro secretario de minería a nivel nacional. La respuesta del Gobierno fue floja; siempre es floja, sobre todo en aquello que se refiere a temas de seguridad. No quise hacer declaraciones a la prensa sobre ese tema porque están los compañeros de la federación y porque se trata de un tema muy cercano, que pilla a familiares de los fallecidos, de nuestra casa, y el tema es que no se puede tener parada una mina y activarla ya. Los medios de seguridad primero y luego empezamos a sacar el carbón.

¿Es decir, opina que todo vino propiciado por las prisas en reabrir la mina?

Sí, yo creo que las prisas en entrar desde la negociación a sacar carbón fue lo que propició el accidente. Las medidas de seguridad son lo primordial en ese sector.

A parte del tema minero ¿Cuáles cree que son los temas más candentes a día de hoy en Castilla y León a nivel sindical?

A nivel sindical posiblemente sea el empleo público, lo que están haciendo con los trabajadores públicos, con los recortes en sanidad, en enseñanza… también los que se realizan en cualquiera de las otras administraciones. Están haciendo unos recortes tremendos. Luego ya, a nivel empresarial, es mejor no hablar, porque llevamos ya más de seis años cerrando empresas, reduciendo el número de trabajadores con expedientes de regulación… De las grandes empresas de Castilla y León ninguna de ellas ha tenido menos de dos ERES, incluso hay una en Valladolid, Iveco, que va ya por su octavo o noveno expediente en todo lo que llevamos de crisis. Por suerte, ahora ha salido de este bache y está produciendo, pero ha sido suerte.



Un dato que no hemos conseguido encontrar es si han tenido que emplear la Caja de Resistencia y Solidaridad (CRS) en Castilla y León en los últimos años

Sí, se ha utilizado para la huelga de minería, para unas huelgas de limpieza en León y para otras dos huelgas en Burgos, además de en temas de sanciones.


¿Crees que la CRS convierte a la USO en un sindicato más fuerte a la hora de llevar a cabo una huelga?

La caja de resistencia es un arma importante sobre todo a la hora de aguantar en temas como la huelga, claro que nuestra caja de resistencia sólo paga las huelgas sectoriales, no las generales, porque no habría quién las pudiese abonar.

Pasando al tema de la reforma laboral, uno de los aspectos que peor ha sentado a los sindicatos es el del fin de la ultraactividad de los convenios colectivos desde verano. ¿Cómo ha afectado a Castilla y León? ¿Ha habido empresas que hayan pasado a regirse por el Estatuto de los Trabajadores?

Tres de cada diez convenios en Castilla y León todavía no están cerrados. Eso sí, se han llegado a acuerdos con la gran mayoría de las empresas y por ello se sigue prorrogando su permanencia hasta una nueva negociación. La realidad es que hay que estar en la negociación y las empresas la paralizan, dado que, cuanto más tiempo esté paralizada, hay menos subidas de salarios y. menos incremento de derechos para los trabajadores.  Por otro lado, en Castilla y León siempre ha habido empresas que se han regido por el Estatuto de los Trabajadores, pero todavía no se ha producido este hecho por el fin de la ultraactividad, al menos que yo sepa. Pero podemos estar a puertas de que ocurra, ya que si no ha pasado es porque todavía se está negociando, de mala fe, pero se está negociando.

Tenemos constancia de que se han producido quejas por parte de la USO por considerar que está poco representada en los medios de comunicación ¿En Castilla y León ocurre algo similar? ¿A qué cree que se debe esta situación?

Pues sí, quitando en León, en donde no hay ningún problema, en las demás provincias si pueden quitan nuestras siglas y si no las cambian, y si no te cambian el apellido. Es lo que tiene no pagar el canon. Y quien diga que eso no existe es mentira. Hay que pagar el canon para estar en la prensa y si no no sales.

¿A qué se refiere con el canon?

A que hay que pagar dinero a las grandes multinacionales que dominan los temas mediáticos.

¿Y de qué manera se realizan estos pagos?

A través de publicidad y cosas de esas. En nuestro caso, como nuestro dinero viene de nuestros afiliados y no de ningún tipo de subvención, nosotros lo dedicamos a nosotros y a nuestra publicidad a base de carteles y panfletos, lo que no vamos a hacer es publicidad en prensa y en televisión, por su alto coste.

¿Así que considera que es un tema puramente económico?

Nosotros siempre lo hemos pensado, que se trata de un tema económico y no de representación. Porque hay sectores en los que tenemos muchísima representación y apenas de nombran y a los que tienen menos le dan todo el espacio que quieren.

Justo esta pasada semana salió a la luz la noticia de posibles irregularidades en la contabilidad del sindicato UGT en Andalucía. En el caso de la USO, ¿Hace pública su contabilidad?

Nosotros hacemos pública nuestra contabilidad en nuestros consejos y en nuestros órganos, pero está ahí y recientemente, para nuestro próximo consejo estatal hemos creado una comisión de cuentas dedicada a ese tema, para controlar la transparencia de las cuentas del sindicato. Es una comisión nueva, que será independiente y que estará dedicada a este tema en exclusiva.

A nivel social ¿Cómo cree que ha ido evolucionando en España el espíritu reivindicativo? ¿La gente a día de hoy está menos comprometida o ve con más distancia los sindicatos?

No es que los vea con más distancia, sino que creo que todo viene por el cambio en las negociaciones. Se pasó de una negociación agresiva a una más pasiva, de despacho y de no salir a la calle. Quizá en este sentido tengamos un poquito de culpa los sindicatos por no haber estado tan en contacto en la negociación y en la reivindicación con ellos. La reivindicación tiene que salir desde abajo.  Mientras había dinero y un bienestar social sostenido, esto funcionaba, pero ahora, para sacar el dinero y los derechos sociales que hay que sacar, hay que salir a la calle como salieron nuestros abuelos. Si no volveremos a lo que tenían nuestros abuelos en los años 40y 50.

Quizás desde la opinión pública ha resultado extraño este paso, de la falta de movilizaciones a la saturación.
Pero en los años 70 y 80 esto era muy normal. Había manifestaciones casi a diario, huelgas… había que conseguir todos esos derechos. Y antes, aún sin democracia, ya había movilizaciones, de estudiantes, grandes empresas, mineros… Luego se fue evolucionando, se creó un ambiente de bienestar social y esto fue moderando la forma de pedir y de conseguir más bienestar social. El problema es que, de repente, te quiten la silla y te caigas. Lo que no vas a dejar es que te aplasten: te levantas y protestas. Y claro, ha sido un desnivel muy grande: de no salir a la calle a estar todo el día en ella. Pero hay que estar.

¿Esta nueva situación económica y social ha supuesto que los ciudadanos acudan más a los sindicatos?

Sí, pero de varias formas. Se ha notado la bajada de afiliación, porque hay mucha gente que no recibe ningún tipo de dinero, y esto se ha notado en las cuotas. Aunque no somos un sindicato caro, las cuotas hay que pagarlas, y hay gente que te viene y te dice que se da de baja porque no puede pagar. De todas formas, en muchos casos se les aconseja y se les sigue proporcionando información porque llega un momento en que esto tiene que cambiar. Y un afiliado que lo ha sido toda la vida y que de repente pierde el trabajo puede volver a trabajar en cualquier momento y a afiliarse, Por ello digo que hay que ser comedido en el tema de la afiliación y la desafiliación. Se ha notado la desafiliación, sí, pero por el tema económico, no por la desconfianza. Y te quitas la cuota sindical y dos cubatas y ya tienes cuarenta euros más al mes.

A raíz de eso, a día de hoy a la hora de trabajar en un sindicato, ¿Qué influye más, la profesionalidad o la defensa de unos ideales?

Lo importante es defender tus ideas, pero también el cómo las defiendes. La USO las defiende de manera cercana, tratando al afiliado como si fuera de la casa, no desde la distancia. Para ser sindicalista creo que lo primero es que te tiene que gustar, porque requiere una dedicación casi exclusiva, porque muchas veces la familia pasa muchos días sin verte, te llevas disgustos cuando tienes que comunicar malas noticias a compañeros, las alegrías son más momentáneas, pero cuando haces una cosa mal nadie  te la perdona y pasa mucho tiempo hasta que se olvida. Si haces una cosa mal, tienes que hacer cinco bien para quitártela. Tú llevas un compromiso pero te tiene que gustar para que esto evolucione. Pesa mucho la vocación, demasiado quizás.

Este fin de semana (28-30 de noviembre) se celebra el X Congreso Confederal y se van a realizar cambios en la directiva, de cara a dar paso a generaciones más jóvenes ¿Es un buen momento para aumentar el peso sindical de los que vienen detrás?

Desde luego. Siempre es buen momento para contar con la gente joven, nunca hay que darles la espalda y hay que preocupar que den el paso, no de manera rápida, que aprendan a palos, sino despacio y aprendiendo de ti, para que, llegado el momento, tú te puedas quitar de en medio y ellos te sustituyan. Ahora mismo, de la ejecutiva nueva que saldrá, dos de ellos no superan los cuarenta años y resto están también bastante lejanos a la jubilación. Son gente formada y viene además de otros cargos dentro del sindicato. Creo que es una directiva que une experiencia y juventud y que esto va a ser muy beneficioso para todos.

Muchas Gracias

A vosotros

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