10 de diciembre de 2013

SANTA BÁRBARA BENDITA PATRONA DE LOS EXPLOSIVOS

Juan Carlos Castro/@JimmyTurunen

Pasó el cuatro de diciembre y en las cuencas mineras no tuvieron mucho que celebrar. Las ayudas al carbón siguen paradas.



La situación es desesperante y los sindicatos se aferran al nuevo Plan al Carbón 2013-2018, el último y final de una serie de programas que no han conseguido reactivar las cuencas. Para más inri con la congelación del último plan se calcula que se han perdido más de 230 millones de euros. Como anécdota el accidente del pasado 20 de octubre, que se produjo en Pola del Gordón, el peor desde 1995, para que luego en los debates del Congreso se hable de pensiones excesivas y sueldos sobredimensionados.

Santa Bárbara Bendita, patrona de los mineros. En la actualidad en Castilla y León hay un total de 2.608 derechos mineros otorgados o en trámite de ser otorgados, en clave de explotación, ya sea derivada de una investigación o no, en términos de la Ley de Minas, tal y como recoge el Catastro Minero elaborado por el Instituto Geológico y Minero de España (IGNE) hasta 2011. Estos trámites están otorgados a casi 100 empresas distintas, aunque la mayoría de ellos se encuentran en posesión de UMINSA y Coto Cantábrico, las dos principales empresas mineras de España, ambas propiedad de Vitorino Alonso; aunque no sea el único empresario minero de la comunidad.

La situación de las empresas mineras con la congelación de las ayudas es precaria y todas han presentado EREs o suspensiones de pago, con la consiguiente repercusión en la demografía de las cuencas. en 2011 la hulla y la antracita daban trabajo a un total de 2078 personas en la región lo que supone menos de la mitad de empleados respecto a los que había 10 años antes y que siempre se han concentrado en las provincias de Palencia y León.



Se trata del fin de una actividad, programado desde que España entró en la Comunidad Económica Europea, sin embargo la pérdida de puestos en la minería ha supuesto un escollo insalvable para las cuencas. Fuera de la precariedad laboral que se acentúa día a día en la actividad minera y se refleja en el último accidente de mina, la actividad de las cuencas mineras tras todos los Planes al Carbón desarrollados no se ha podido recuperar.

No se puede señalar un solo error en la ejecución de estas ayudas, ni tampoco culpar a los políticos locales que inauguraron con una sonrisa de oreja a oreja polígonos industriales, cuya implantación no había sido estudiada, el único motivo para su construcción era recibir una de las subvenciones que desarrollaba el Plan del Carbón 2006-12. Poco se puede decir, también, del papel de la región con las carreteras costeadas con ayudas del Plan 1998-2005 fuera de las cuencas. No se puede culpar, sólo a un factor, ni siquiera a los políticos, cuando la imagen de Vitorino Alonso se mezcla con las vetas negras o en casi todos los municipios se cuenta con empresas que sólo mostraron interés en asentarse en esta zona por las ayudas que se concedían. Ni siquiera la formación de la población que, también se encontraba becada ha sido efectiva, los naturales de las cuencas que estudiaron acaban por emigrar por falta de alternativas.

Se puede celebrar Santa Bárbara con concursos de entibadores, hacer exhibiciones en ferias de turismo o ver como los prejubilados sacan en procesión a la patrona. Las caras negras y los buzos azules sucios son cosa del pasado y no hay esperanza de que el que debiera ser el último de los Planes del Carbón pueda reactivar las cuencas, son demasiadas las promesas que no se han cumplido y demasiadas son las obras que permanecen paradas por la congelación de las anteriores ayudas.

Se podrá seguir teniendo el Santa Bárbara Bendita como himno, pero no por la minería, sino por los explosivos necesarios para derruir todas esas construcciones ya innecesarias y en ruinas por el desuso, incurable ante la falta de perspectivas de crecimiento demográfico, aún más atroces que en la generalidad del país.

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