10 de enero de 2014

FESTIVALES POPULARES Y... CAROS

Clara I. Bozal/ @ClaraBozal Aunque parece lejano, sobre todo en fecha de exámenes, me encanta hablar del verano. Tiempo libre, piscinas, playa, sol, calor, amigos… Desde que comenzó esta interminable crisis económica, el poder adquisitivo de las familias menguó, y con ello su posibilidad de salir fuera de su lugar habitual de residencia durante periodos largos. Hemos descubierto que una cuidad puede ofrecer atractivos planes en verano para todas las franjas de edad, pero terminan aburriendo.


Los jóvenes comenzaron hace años a acudir durante no más de cuatro o cinco días a festivales de música que por un módico precio les permitía salir de sus casas y disfrutar de la música junto a sus amigos. Benicasim, Aranda de Duero, las playas de Burriana, Santander o Benidorm son algunos de los emplazamientos elegidos para estas jornadas de música. Estos festivales han aumentado su éxito indiscutiblemente. Entre las 8 mil personas que acudieron al I Festival Internacional de Benicasim por 8 000 pesetas de la época (48,08 euros) hasta las 35 mil festivaleros que acudieron a la edición del verano pasado (163 euros) no hay únicamente 27 mil asistentes de diferencia, sino también miles de euros.

El negocio de los festivales se ha vuelto rentable, de eso no hay duda. Y por ello, este año los precios de las entradas en diciembre se acercaban a los precios finales que alcanzan en verano. El Sonorama de Aranda de Duero, por ejemplo, vendió en diez minutos las primeras entradas a la venta para esta edición a 35 euros. Pocos días después las entradas más baratas para el festival de interior se pueden encontrar a 52. Lo mismo ha ocurrido con el BBK Live de Bilbao, el Arenal o el FIB, cuyas entradas han volado pese a estar más caras de que en ediciones anteriores.


Si acudíamos a los festivales por ser una alternativa económica a los monótonos planes de verano, ¿seguiremos acudiendo pese a que dejen de lado esta característica? De momento, la venta de entradas aumenta con ritmo frenético. ¿Será que la música nos atrae más que el dinero?

0 comentarios:

Publicar un comentario