8 de enero de 2014

LOS GOYA 2014 (PARTE I)


En plena resaca navideña y con la mirada ya puesta en la recuperación de la rutina, el mundo del cine tardará en superar su hangover particular. Como sucede también en el deporte, cada disciplina tiene su propio calendario, al que le es indiferente cruzar en su trayectoria los meses de diciembre y enero puesto que, al final de la misma, los premios vienen a reconocer el trabajo realizado del honorable durante la temporada.  Así, el mundo del cine rendirá homenaje en Febrero a las mejores producciones con los Oscar. Mientras tanto en España, como cada año, los Goya darán la réplica una semana antes que los colegas norteamericanos.


Esa réplica está tan cerca que ya ha deparado sorpresas. La primera para Álex De la Iglesia, que no será el mejor director de la mejor película del pasado año (o de la pasada temporada, como quieran ustedes juzgar) y la segunda para David Trueba, quien recibe por primera vez una nominación a mejor director y mejor película por Vivir es fácil con los ojos cerrados. El hijo del excelso tuerto del cine español mantiene en alza el apellido un año más tras la nominación de su progenitor en la pasada edición por El artista y la modelo, aunque éste no obtuviera premio alguno. En el caso del director bilbaíno resulta paradójico que su film sea el más nominado (sólo detrás de La gran familia española), optando a conseguir 10 estatuillas. De todos modos, de las 5 veces en las que De la Iglesia fue anteriormente nominado a mejor director, tan sólo en una ocasión se llevó el Goya a casa (fue en 1995, por El día de la bestia) y por el momento ninguna de sus obras ha conseguido el galardón a la mejor película del año.

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Una de las diferencias más características con la edición de 2013 es la inclusión de 5 películas en la categoría de ‘’mejor película’’ acompañadas de tan solo 4 directores en la de mejor dirección, por lo que cabe la posibilidad de que la mejor obra no sea del mejor maestro (sería el caso de La Herida, de Fernando Franco). El resto de nominadas son Quince Años y un día, de Gracia Querejeta, Caníbal, de Manuel Martín Cuenca y La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo, un veterano de la comedia española.

Las grandes castigadas, como suele ser habitual, son aquellas co-producciones que por su carácter externo suelen estar vistas con recelo por parte de la Academia. Eugenio Mira no podrá repetir el éxito de su coetáneo J.A. Bayona con una co-producción de gran calibre ya que tan sólo el maquillaje de Grand Piano ha parecido llamar la atención lo suficiente como para llevarse un premio. Tampoco Mindscape gozará de oportunidades aunque sí le brindará una nominación a Jorge Dorado como mejor director novel (ambas, por cierto, se presentaron en el Festival Internacional de Cinèma Fantàstic de Catalunya).

El éxito puede ser pasajero pero el talento es perenne. Antonio de la Torre no se arruga tras la sorprendente derrota del pasado año, en la que no consiguió la estatuilla por su actuación en Grupo 7. Viendo sus último trabajos (Caníbal y La gran familia española), podría comerse a más de uno si no le dan, al menos, uno de los dos premios a los que opta (aunque conociendo su palmarés, estamos seguros de cuál de los dos prefiere). Por su parte, la que aún no sacia su hambre de premios es Maribel Verdú, quien busca su tercera estatuilla (15 años y un día) tras conseguir el año pasado la segunda por su malvado rol en Blancanieves.

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Como cada año, el cine español se vestirá de gala para despedir otro año homenajeando a sus ilustres trabajadores el esfuerzo por llevar la cultura de las pantallas a nuestras casas. Un oficio, éste de la interpretación, tan antiguo como la imaginación, aunque nunca a un precio tan elevado, veremos qué tonalidad toma este año 2014 el discurso del exhibidor, productor y distribuidor Enrique González Macho, presidente de la Academia.

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