5 de enero de 2014

LOS SECUESTROS, EL NUEVO ARMA DE GUERRA

Clara I. Bozal/ @ClaraBozal 

Las grandes guerras no serán una amenaza en este 2014. Los conflictos que envuelven a varios países se han reducido en los últimos años hasta convertirse en rarezas. Lo que ahora se lleva son las guerras civiles en lugares como el norte de África, las guerrillas de Colombia o las surgidas como consecuencia de choques étnicos y religiosos en países como Turquía o la República Centro Africana. Todos estos focos quedan recogidos en este gráfico realizado por El País.


El principal afectado de estos conflictos abiertos son los civiles de las zonas afectadas que en países como Siria que alcanzó el año pasado los 73 000 muertos y más de 2 millones de refugiados huyeron a países vecinos como Jordania, Líbano o Irak. Pero tampoco se deben olvidar a las otras víctimas de estas guerras, profesionales que viajan a estos lugares para ofrecer su ayuda y acaban sumándose a la cifra de muertos. Hablamos de médicos, de cascos azules y de periodistas.

Sin embargo, durante el 2013 el número de periodistas fallecidos ha disminuido de 88 a 71 según el balance anual realizado por Reporteros Sin Fronteras. Por otro lado, este informe señala un alarmante aumento de los secuestros de profesionales en terreno que puede darnos pistas sobre nuevas técnicas de los combatientes en las guerras civiles; apresar a profesionales internacionales para conseguir repercusión mediática y, si se puede, dinero de sus países de origen para costear los gastos de sus ejércitos.


Al balance de Reporteros Sin Fronteras se le unen noticias que llegan a los medios con cuentagotas, como el secuestro del periodista Javier Espinosa y del fotoperiodista Ricardo García Vilanova, ambos españoles desaparecidos en Siria. O el anuncio, este viernes, de la retención por parte de un grupo armado de cinco empleados de Médicos Sin Fronteras en ese mismo país. En ambos casos, las desapariciones eran conocidas por los más cercanos, pero no se habían dado a conocer por motivos de seguridad.

Los secuestros de extranjeros se han convertido en un arma más en los países inmersos en una guerra civil y Siria destaca entre ellos. En este nuevo tipo de guerra en la que un posible uso indiscriminado de algunas armas podrían acabar con el enemigo, y ya de paso con la mayoría la población del país, se necesitan buscar nuevas técnicas con las que aumentar el poder de un bando y menguar el del otro. Quizá ese sea el motivo por el que este año según los recuentos de diferentes fuentes 21 empleados de la ONU, 87 periodistas y varios trabajadores de organizaciones humanitarias fueron secuestrados en 2013, de estos últimos 44 fueron finalmente, asesinados.

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