13 de enero de 2014

¡PINGÜINOS EN VALLADOLID!

Berta Pontes / @BertaPontes


No sería extraño ver este pasado fin de semana  pingüinos en Valladolid porque el frío les gustaría sin ninguna duda. Pero lo que este fin de semana se ha visto han sido miles de moteros que se hacen llamar Pingüinos circulando por las calles. Valladolid olía a gasolina y a rueda quemada en un ambiente que se repite cada año en esta concentración: las calles repletas de gente con chupas de cuero y cascos y pucelanos que salen a la calle para disfrutar del espectáculo



Niños en brazos o de la mano de sus padres miran atónitos las enormes motos que desfilan y rugen por la ciudad de Delibes. Adolescentes se pasean en grupos alucinando y comparando las enormes ruedas. Jóvenes hacen fotos pensando que quizá algún día ellos puedan tener una Harley y recorrer el mundo. Adultos que se quedan frente las motos pensando que aún son jóvenes para arreglar su vieja moto y darse una vuelta. Ancianos que miran las reliquias que en otra época disfrutaron o les habría gustado hacerlo.

Los clubes de motos consideran Valladolid como la mejor sede motera. Aquí todos los años desde 1982 se reúnen moteros de todo el mundo con sus entrañables caras y cuidadas bestias de la carretera para disfrutar de un fin de semana rodeados de los suyos. Por si fuera poco este año se ha batido el récord de asistencia con cerca de 30.000 motoristas inscritos, aunque se estima que las motos llegadas a Valladolid han sido 35.000 lo que se debe entre otras cosas a que 2014 ha sido el último año en el que los moteros se han concentrado en Puenteduero. Ecologistas en Acción ha conseguido que se rompa la tradición y que los pingüinos tengan que desplazarse, aunque han anunciado que lo harán en otro pinar cercano a Valladolid pero será muy difícil encontrar un sitio con accesos y terreno tan bueno como este. A lo largo de sus 33 ediciones, los Pingüinos han anidado en Herrera, Tordesillas, Boecillo, Simancas y Puenteduero.


El sábado por la mañana se hizo el tradicional desfile por las calles de Valladolid: desde el pinar hasta la Acera de Recoletos los moteros mostraban con orgullo sus relucientes, iluminadas y sonorizadas motos. Haciendo sonar el claxon saludaban a las personas que se situaban a ambos lados del recorrido para ver pasar moto tras moto y disfrutar del olor. Banderas de Portugal, Suecia e Italia se mezclaban con las de Castilla y León, Extremadura, Galicia y Andalucía. Moteros de los de siempre, con frondosas barbas, con coletas infinitas, gafas de sol, pendientes y cadenas colgando, marchaban junto a los jóvenes que hacen motocross y están llenos de barro, junto a los nostálgicos de las Vespas y los sidecares y junto a los futuristas de las Can-am.



Este año la inscripción al evento motero más famoso de España costaba 25 euros, como las ediciones anteriores. No se ha variado el precio porque ya es suficiente el abundante gasto en gasolina para llegar hasta Valladolid y lo que cada motero deja en comercios, hoteles y restaurantes de la zona. Llegaron el viernes y se han ido el domingo, pero prometieron volver a la concentración de Valladolid, sea en el lugar que sea de la ciudad o sus alrededores.

Hasta el año que viene Pingüinos.

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