20 de febrero de 2014

23-F: SECRETOS, MENTIRAS... Y CUENTAS EN SUIZA

@Helen8392

El 23 de mayo de 1981 un acontecimiento sobresalta la rutina urbana de Barcelona, manteniendo en vilo a todo el país durante 37 horas, cuando un grupo de secuestradores irrumpe en la sede del Banco Central y retiene en su interior a 263 rehenes. Exactamente tres meses después del 23F este hecho inquieta a la ciudadanía y alarma a las autoridades ante un nuevo posible intento de derribar una recién estrenada democracia.



Los artífices del asalto argumentan como motivo del mismo la exigencia de libertad para los detenidos por el 23F, además de un avión para trasladarlos a Argentina y otro para huir ellos mismos a este país. Con el intento de golpe de Estado aún en la memoria, todo parece indicar que se trata de un grupo de extrema derecha en el que podría encontrarse algún Guardia Civil. Sin embargo, unas horas después, los núcleos relacionados con el 23F se desvinculan de los secuestradores, por lo que la hipótesis de que se trata de delincuentes convencionales que pretenden únicamente perpetrar un robo comienza a cobrar fuerza.



La actuación de los GEO acaba con la vida de uno de los asaltantes y, a partir de este momento, comienza la salida de rehenes del edificio, así como de los atracadores camuflados entre ellos. Finalmente, estos fueron detenidos y tachados por el Ministro del Interior, Juan José Rosón, de “anarquistas, chorizos y macarras”, eliminando definitivamente cualquier tinte político que justificase el suceso.

Sin embargo, las versiones oficiales en determinados acontecimientos poco claros suelen desmontarse más tarde o más temprano. Así sucedió en este caso, cuando el cabecilla de la operación, José Juan Martínez Gómez, aseguró que había sido contratado para recuperar un maletín que contenía documentos sobre la trama civil y militar del 23F que se encontraba en el Banco Central bajo llave. ‘El Rubio’, como era conocido, afirmó que este maletín había sido sacado del recinto por un contacto de extrema derecha implicado en la trama durante la primera liberación de rehenes, dato que negó rotundamente la policía.

‘El Rubio’ fue comprado con la promesa de una cuenta en Suiza con un millón de dólares si conseguía recuperar los papeles secretos que contenían información acerca del golpe de Estado fallido ocurrido apenas unos meses atrás, en una trama que recuerda a otras más recientes en España.



La España corrupta que estos últimos años nos han descubierto, en la que los intereses económicos y políticos encubiertos con cuentas bancarias en Suiza para comprar el silencio de los que saben de conspiraciones y prácticas ilegales, tiene sus antecedentes mucho antes de que el país se fuese a pique económica, política y socialmente. No son algo exclusivo de esta etapa de crisis los trapicheos por parte de autoridades y poderes públicos y las consiguientes mentiras frente a la ciudadanía para camuflar una vergüenza que parece llevarse muy dignamente cuando la moralidad se tambalea al mismo tiempo que la justicia eficaz.

A día de hoy, no está claro quién o quiénes ni por qué contrataron a los secuestradores para llevar a cabo el asalto al Banco Central o si, por otra parte, se trataba de meros delincuentes cometiendo un robo. La sombra de los supuestos documentos secretos referidos al 23F planea sobre este acontecimiento destacado en la ciudad condal, que no fue sino uno más de los casos sin resolver que se han ido sucediendo en España a lo largo de los años, en los que siempre ganan los mismos y siempre se engaña a los de abajo.

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