12 de febrero de 2014

GALLARDÓN, OTRA VUELTA DE TUERCA

La voz de la experiencia.  

Cuando era pequeña, una vecina había intentado abortar, y otra vecina la encontró tirada en el suelo del baño, medio desangrada, al parecer, había intentado abortar con métodos “caseros”. Se salvó de milagro porque en aquel tiempo, no se cerraban las puertas con llave, y entrar en casa del vecino, era costumbre habitual. La historia se me quedó bastante grabada, por eso, siempre he sido y seré partidaria de una legislación que proteja a la mujer de semejantes prácticas, más allá del paradigma moral, que eso es cosa de cada uno.



Estas prácticas, entre otras, que incluyen agujas de ganchillo,  productos químicos y demás, yo creía que eran conocidas por todo el mundo, pero el otro día un amigo me preguntó que porqué las feministas que están a favor del derecho al aborto llevaban una percha en sus reivindicaciones. Parece ser que hay quien no se ha enterado de cómo funciona esto. Gallardón, tampoco. Así que recurriré a una fuente de fiabilidad cuestionable, pero práctica: la Wikipedia:

Aborto inseguro o aborto clandestino es la denominación utilizada para la terminación de un embarazo no deseado realizado por personas que carecen de las habilidades necesarias o en un ambiente carente de estándares médicos mínimos. También puede referirse a la práctica del aborto autoinducido en malas condiciones higiénicas y sanitarias y al aborto inducido realizado por personal sanitario que no proporciona la adecuada atención post-aborto o realiza el aborto en condiciones deficientes.

El aborto inseguro es una de las causas más importantes de mortalidad materna y morbilidad materna en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cada año se practican 42 millones de aborto inducidos -por mujeres que se enfrentan a un embarazo no deseado-, 20 millones de los cuales son considerados abortos inseguros, sobre todo en los países donde el aborto es ilegal.  Según la OMS y el Instituto Guttmacher, aproximadamente 68.000 mujeres mueren anualmente por las complicaciones de un aborto inseguro y entre 2 y 7 millones al año sufren complicaciones y enfermedades graves y prolongadas (aborto incompleto, sepsis -infección generalizada-, hemorragias y lesiones en los órganos internos, tales como perforación o desgarro del útero). También concluyeron que el aborto es seguro en los países donde es legal, pero peligroso en los países donde es declarado ilegal y se realiza clandestinamente. La OMS informa de que en las regiones o países desarrollados, casi todos los abortos (92%) son seguros, mientras que en los países en desarrollo, más de la mitad (55%) no son seguros, en comparación con solamente 6% en el mundo desarrollado.

Es decir casi la mitad de todos los abortos en el mundo son inseguros; y casi todos los abortos inseguros (98%) ocurren en países en desarrollo. Según otras fuentes, el aborto inseguro es responsable de una de cada ocho muertes maternas. La mayoría de los abortos inseguros se producen en los países donde la práctica del aborto inducido es ilegal o está penalizado, o en países en desarrollo donde los médicos y sanitarios cualificados y asequibles no están disponibles, o donde los métodos anticonceptivos no están disponibles. La legalización no siempre elimina el aborto inseguro. El British Medical Journal publicó en 2003 que 70.000 mujeres al año mueren por aborto inseguro.



Un artículo de 2010 de la Organización Mundial de la Salud considera que el acceso al aborto seguro y legal debe ser un derecho fundamental de la mujer, independientemente de su lugar de residencia y considera las cifras de aborto inseguro y sus consecuencias como una "epidemia o pandemia silenciosa”.

Ninguna mujer aborta por gusto, esto es algo que la sociedad entera debería entender y tolerar, aunque no se comparta. No se trata de debatir si está bien o no abortar, se trata de respetar el derecho a la mujer sobre su cuerpo. Que lo haga de forma segura, para evitar más muertes innecesarias. Esto es un hecho comprobado con los datos que nos aporta la OMS. Por mucho que lo prohíban, siempre habrá mujeres que aborten poniendo en riesgo su vida. Eso no va a cambiar. A la historia me remito. Ahora,  ¿la nueva campaña de nuestro malherido sistema sanitario se centrará en evitar abortos inseguros? ¿Por qué se castiga y se criminaliza a la mujer? Dada la desinformación os cuento unas cosillas resumidas de los abortos ilegales, para que tengáis un retén o robéis un banco, por si acaso hay que irse corriendo a Londres, antes de poneros en manos de matasanos.


  • Las perchas, alambres varios, agujas de punto o de ganchillo. Lo que nos puede pasar: ruptura del saco amniótico en la matriz con un objeto punzante puede provocar una infección -que puede derivar en sepsis- o lesión en los órganos internos (por ejemplo, la perforación de la útero o intestinos), lo que provoca en numerosos casos la muerte. El útero se ablanda durante el embarazo y es muy fácil de perforar, por lo que un método tradicional era utilizar una gran pluma.Introducción de mezclas tóxicas, tales como chiles y productos químicos como el alumbre, desinfectantes y limpiadores como Lysol, permanganato o herbicidas en el cuerpo de la mujer. Estos métodos puede causar en la mujer síndrome del choque tóxico y la muerte.

  • Inducción de un aborto sin supervisión médica por la auto-administración de medicamentos abortivos medicamentos de venta libre o medicamentos obtenidos ilegalmente o con medicamentos no indicados por el aborto, pero se sabe que causan o pueden causar aborto involuntario o la contracción uterina. Las drogas que causan contracción uterina incluyen oxitocinas (formas sintéticas de oxitocina y Syntocinon), prostaglandinas y alcaloides del ergot. Los riesgos incluyen rotura uterina, trastornos del ritmo cardíaco, aumento de la presión arterial hipertensión, caída de la presión arterial (hipotensión, anemia que requiere transfusión de sangre, problemas cardiovasculares, edema pulmonar, y la muerte, así como broncoespasmos en mujeres con asma.

  • Los métodos más peligrosos para interrumpir el embarazo y provocar el aborto son las inyecciones vaginales de distintas soluciones jabonosas, -sales de plomo, mercurio, aluminio, permanganato potásico, alcohol y Coca-Cola-. La mitad de los productos inyectados en vagina produce la muerte de manera casi fulminante. El aire bombeado en el útero puede provocar una embolia mortal; la quinina en pastillas puede tener también efectos mortales. En que se utiliza material no esterilizado, o rabos de perejil o de hiedra, para dilatar el útero, el riesgo más frecuente es el de fuertes infecciones que pueden suponer la extirpación de la matriz.


La próxima vez que vayan a votar, asegúrense de quién quieren que se meta, en sentido figurado, claro está, en su cama.

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