4 de febrero de 2014

LA MONTAÑA PALENTINA, LA MONTAÑA DE VALLADOLID

Javier Burón/@Buronejo

Según parece, la zona que hasta ahora se conocía como "Montaña Palentina", que va desde Velilla del Río Carrión hasta Barruelo de Santullán, tierra de carbón hasta no hace tanto y un intento de tierra de turismo rural y de montaña, arte románico, pantanos y osos pardo ahora, ya no es Montaña Palentina, sino la "Montaña de Valladolid".



Todo comenzó cuando el otoño pasado apareció por las calles de la capital de Castilla y León, como otros de tantos, un autobús con publicidad en su superficie. La diferencia es que este llevaba una campaña publicitaria con el objetivo de mejorar el sector turístico de la Montaña Palentina dentro de la región.

El anuncio ocupaba toda la parte trasera del autobús y el eslógan era simple: Tu fin de semana en la Montaña Palentina. Una foto de una mujer sonriente y otra de un pequeño salto de agua en un río. La empresa, que anima a la gente a "consultar sus ofertas de otoño" en la web montanapalencia.com, y debajo el logo de la Diputación de Palencia.

Hasta aquí todo bien, y nadie duda de que es una buena idea, pues se trata publicitar algo más la comarca en uno de sus consumidores potenciales más importantes, ya que Valladolid es el único núcleo de población relativamente cercano sin un área montañosa en su propia provincia, a diferencia de León, Burgos o Cantabria. Por tanto, podría resultar una publicidad muy positiva y efectiva para dar a conocer esta zona.

Sin embargo, junto al eslógan se incluía una coletilla, que decía "La montaña de Valladolid". Posiblemente, los publicistas quisieron hacer un énfasis en el hecho de que Valladolid no cuenta con áreas montañosas y de que la Montaña Palentina es su mejor opción para este tipo de turismo, personalizando aun más su campaña sobre los consumidores vallisoletanos. Pero la publicidad, por unos y otros factores, no siempre acierta, y en lugar de generar el beneplácito de los palentinos y la efectividad en Valladolid, ha generado más bien la indiferencia en Valladolid y rechazo en Palencia, donde una vez más ha salido a relucir el sentimiento de complejo de muchos palentinos respecto a la capital vecina, esta vez de forma bastante más justificada.

Suponemos que la campaña lleva desde otoño, pues se anuncian las ofertas de esa temporada, pero la noticia no saltó hasta la semana pasada, cuando la foto comenzó a rodar por las redes sociales de varios palentinos indignados, alegando que la montaña palentina es de Palencia, y no de Valladolid. De ahí llegó a Izquierda Unida de Palencia, que aseguró que pedirían su retirada en el pleno provincial, ya que no podían entender "cómo puede un político palentino de diputación aceptar una campaña que nos supedita de una manera tan clara a otra provincia".

La Diputación se desmarcó argumentando que la campaña no era suya, sino de un grupo de empresarios de la comarca que recibieron ayuda pública, pues se está invirtiendo en fomentarla, y que ellos no lo habían visto. Este hecho tan inocente, esta foto que parece tan anecdótica da pie a varias cuestiones más importantes.

Por un lado da la impresión, dios no quiera que sea real, de que los políticos responsables de nuestro dinero no saben ni para qué sueltan guita, y según qué intereses apoyan un proyecto o no, sin preocuparse por el producto final, sin poner siquiera un mínimo de interés que habría sido suficiente para darse cuenta de que sobraba esa frase en el anuncio.


Por otro lado siempre oímos que se invierte para no dejar morir la Montaña. Pero estas inversiones han sido siempre tímidas e ineficaces. Tras haber perdido con la minería su base económica durante el pasado siglo, la zona ha perdido solo entre 1998 y 2013 el 17,41% de su población, e infinitamente más si contamos solo la población joven, con hay situaciones verdaderamente dramáticas en muchos pueblos. Después de malgastar fondos europeos y nacionales, la industria por la que se apuesta para reconvertir la economía de la zona es la del turismo, el oso, los pantanos, el románico. Ojalá se pudiera, porque la zona se lo merece y será de las zonas más desconocidas y bellas de este país. Pero no va a ser suficiente para mantenerla viva, al menos del modo en que se está haciendo. Solo esto ya da para escribir mucho, porque evidentemente no se está haciendo bien, se ha gastado mucho y muy mal.

Y por último, el complejo de inferioridad que tenemos los palentinos, que va desde el "pucelano el que no bote" en las celebraciones populares como un mero cántico más, hasta un resentimiento hacia la ciudad vecina que tenemos en nuestro interior más profundo y que sale en ocasiones como esta cuando vemos nuestro orgullo herido. Siempre hay rivalidades entre pueblos y ciudades, pero aquí es más un complejo de pequeño a grande. Muchos de nosotros estudiamos o trabajamos en Valladolid, y vemos como tiene más industria, más trabajo, más oportunidades, en definitiva. Pero más aun tiene Madrid. Y más aun Berlín, si seguimos así. El dinero llama al dinero. Pero ni Valladolid tiene la culpa de la decadencia de Palencia, ni Cataluña de la de Castilla (ni el resto de España de la de Cataluña), ni Alemania de la de España.

Más nos valdría fijarnos en quiénes son los que lo hacen mal aquí, más cerquita, que han conseguido que todo se vaya a la mierda, pues al final todos somos responsables, dentro de nuestras posibilidades, de defender y luchar nuestra tierra. Y no lo digo por los mineros, que bien lo hicieron, sino los políticos que ni aun siendo su trabajo han dado la cara, y los que les hemos seguido apoyando mientras esto va cada vez más a peor y ya no puede mejorar. Ahora es cuando se ve que no era la Montaña Palentina, ni la de Valladolid. Era más bien la montaña del carbón, y ahora que las minas ya no están, a dar palos de ciego rezando para convertirla en la montaña de alguna industria o empresa que algún día decida instalarse allí y no muera del todo.

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