28 de febrero de 2014

LOS RECORTES PONEN FIN A LAS OCUPACIONES ESTADOUNIDENSES

@ClaraBozal 

Estados Unidos y ejército son dos sustantivos que tienen mucha relación, o al menos lo han tenido hasta ahora. La principal potencia mundial es conocida por las numerosas tropas que tiene repartidas a lo largo y ancho del globo. Recientemente, el Pentágono anunció una reducción drástica de su ejército hasta equipararlo al número de efectivos que poseía antes de la Segunda Guerra Mundial en los próximos cinco años.


Las largas intervenciones u operaciones de estabilizaciónque comenzaron tras la destrucción de las Torres Gemelas en 2001 tienen los días contados. Esta decisión no se debe a un acuerdo lógico que determine que se ha de acabar con las guerras ideológicas, sino a un recorte de presupuestos para el Departamento de Defensa, que reducirá de 250 000 hasta quizá los 420 000 los efectivos activos en el país.


A cambio de esta reducción cuantitativa se prevé una mejora cualitativa de las tropas. Es decir, que aunque habrá menos efectivos tendrán armamento modernizado con el que podrán contestar de manera más rápida y efectiva a cualquier ataque. La existencia de armas más poderosas podría poner en peligro la estabilidad internacional, pues la “modernización” a la que alude Estados Unidos implica el desarrollo de drones, muy criticados por sus actuaciones en algunos países como Pakistán.


Pero la retirada total de las tropas en algunos países puede ser peligrosa para sus ciudadanos. Por ejemplo, en Afganistán más de una década de ocupación extranjera ha modificado las rutinas de sus nacionales cuya seguridad interna ha pasado a depender en de la presencia de militares de otros países, que en muchos casos facilitan la entrada de ONG humanitarias.

Curioso, como poco, es que la retirada de las tropas de Estados Unidos tenga su raíz en los recortes que Obama se ha visto obligado a hacer en los presupuestos estatales. Aunque desde grupos minoritarios se ha criticado durante mucho tiempo las ocupaciones, únicamente el dinero ha sido capaz de sentenciar su final. Pero, ¿podemos asegurarnos de que será verdad? Tras la espera sin fin para el cierre de Guantánamo, anunciada y firmada en 2009, tenemos razones para dudar de la nueva decisión tomada por el presidente de los Estados Unidos.

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