18 de febrero de 2014

NEBRASKA: CINE EN BLANCO Y NEGRO

@LestrangEnfant

Para muchos, el cine en blanco y negro es sinónimo de cine antiguo, de los grandes clásicos.
Los clásicos son obras que tuvieron un enorme éxito y que a día de hoy siguen gustando y siendo referencia. Pero forman, al fin y al cabo, parte del pasado. Por eso nos descoloca tanto que de vez en cuando salgan a estreno filmes en blanco y negro, y ya no digamos si son nominados a los premios Oscars como ocurrió con la reciente The Artist (cine mudo, además) y, una de las favoritas de este año, Nebraska.


Me refiero a estas porque son las más nuevas pero en las últimas dos décadas se han estrenado varias películas en blanco y negro que han sido grandes éxitos: La cinta blanca, Buenas noches y buena suerte, El hombre que nunca estuvo allí, El odio...

Algo antes quedan las películas de Woody Allen, quien también firma grandes obras sin color, como la mítica Manhattan.

¿Por qué tendemos a rechazar estas películas? Principalmente, por ignorancia. Las últimas generaciones hemos crecido viendo colores y efectos en la gran pantalla y cualquier otra cosa se nos antoja aburrida y anticuada. Solo cuando tienen la suficiente publicidad (la que les dan las nominaciones a los Oscars, por ejemplo) pueden llegar a atraernos y aún así las vemos un poco a regañadientes. Lo mismo ocurre con los filmes extranjeros, no nos llaman la atención. Al final, solo consumimos el cine más comercial y el más vistoso o espectacular (leáse, por ejemplo, Avatar).

NEBRASKA


Un viejo que no soporta a su esposa y quien apenas recuerda ya su propia historia recibe una carta con un supuesto premio de un millón de dólares que tiene que ir a buscar a la ciudad de Lincoln, Nebraska. Desde ese momento, y a pesar de las objeciones de su mujer y sus hijos, se empeñará en viajar hasta allí para recibir su dinero, "antes de que vaya otro y me lo quite".


Así comienza Nebraska (podéis ver aquí el trailer), la película nominada a seis premios Oscar, drama sobre las relaciones con la familia y la búsqueda de los recuerdos, tierna  y patética a la vez. Alexander Payne, quien fue nominado en 2011 a mejor director por Los descendientes, nos cuenta una historia de la Norteamérica menos conocida, con unos personajes secundarios que no tienen pérdida (especialmente la esposa del protagonista). Lo mejor la fotografía en blanco y negro, si hubiera sido un filme en color, probablemente no se hubiera logrado el mismo efecto.

Si Nebraska gana el Oscar , sería la segunda  mejor película en blanco y negro que lo consigue en solo dos años (The Artist lo ganó en 2011). Tal vez lograría cambiar el estereotipo de que el cine "in black and white" es aburrido y anticuado.

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