10 de marzo de 2014

BARBIE, TUS DÍAS DE GLORIA PELIGRAN

Barbie es la muñeca que ha marcado la infancia de millones de niñas en todo el mundo. Todas hemos querido tener una e incluso más de una. Es la rubia de las piernas largas, cadera perfecta, vientre ultraplano y un pecho demasiado grande para tan poca cosa. Ninguna mujer sana puede tener esas medidas, ni debe, es ilógico. La excesiva cantidad de maquillaje que lleva la muñeca rubia por excelencia no se corresponde con la edad de las niñas para la que está hecha, aunque su creadora la hizo así porque se dio cuenta que su hija prefería jugar con muñecas con rasgos adultos.


Durante los más de 50 años de vida de Barbie han salido abundantes críticas sobre su físico y lo que podría acarrear en las niñas, y no tan niñas, que la compraban. Esas niñas veían a la muñeca como la mujer perfecta: guapa, alta y con novio; con una enorme cantidad de vestidos, casas y coches. Ha sido objeto de grandes obsesiones, como la de la chica a la que llaman la Barbie humana, Valeria Lukyanova, que ha sometido su cuerpo a infinitas operaciones estéticas para ser igual que la muñeca: antinatural. Ponerse pómulos, labios y pechos, quitarse costillas y hacer parecer que se ha lijado las piernas. O simplemente hacer una dieta que viene acompañada de anorexia, porque no se puede llegar a conseguir ese cuerpecito.


Su pelo rubio, sus ojos azules y sus modelitos nos han cautivado durante años, pero ahora le ha salido competencia: Lammily. Nickolay Lamm, su creador, ha declarado que ‘no todas las muñecas tienen que ser tan irreales como Barbie ni tan hipersexuales como las Bratz’. Las niñas están expuestas a prototipos de mujeres al fin y al cabo. Si tienen una muñeca delgada al extremo y con una larga melena rubia sueñan en llegar a ser como ella. Es un problema. No educan en la salud ni en la moral, sino en el aspecto físico. La imagen está por delante del intelecto y la personalidad cuando piensas en Barbie. Sin embargo, cuando ves a Lammily no surge ningún tipo de complejo, es más, habrá quien diga que está ‘rellenita’.
Ahora llega Lammily y, claro, nos gusta. Nos gustaría que se popularizara la imagen de una mujer como ella y se fuera olvidando poco a poco la de Barbie. La nueva muñeca refleja la imagen y medidas de una mujer estadounidense normal de 19 años.No es ni alta ni baja, tiene sus curvas y proporción en su cuerpo. Ha dejado de lado la cara de tonta y sumisa y  viene pisando fuerte con su ropa de calle normal y su cara casi lavada.

¿Qué será mejor, que desde pequeños nos enseñen a destacar por lo que somos o sólo por el físico? ¿Queremos más generaciones Barbie o debemos plantearnos inculcar valores Lammily?

0 comentarios:

Publicar un comentario