3 de marzo de 2014

LOS OSCAR DEL 'SELFIE' DE ELLEN

@JimmyTurunen

Se acabaron los Oscar y no volverán hasta el año que viene. Menos mal que la gala fue bastante sosa y la broma de las pizzas se quedó en eso; puestos a destacar más destacó el récord de retweets que batió en cuestión de minutos Ellen Degeneres, con una foto que un poco más preparada quedaría ridícula.



Música y canciones ese fue el fuerte de las actuaciones, fuera de tono quedaron las alusiones del primer ganador, Jared Leto (Dallas Buyers Club), a los disturbios y manifestaciones de Ucrania y Venezuela. Sin embargo, aunque esta actuación sea una de las más criticadas fue de lo poco que se salió del guion, que daba poco pie a la improvisación y que tuvo como mejor momento otra interpretación independiente a cargo de la gran Lupita Nyong’o (ojo con su vestido), ganadora a mejor actriz de reparto por 12 Años de Esclavitud.



Por no salirse del guion, no hubo ni sorpresas en los premios. Las derrotas más sonadas fueron las de Philomena, El Lobo de Wall Street y La Gran Estafa Americana, que no se quedaron ni con los restos de oro, que sobran cuando se hacen las estatuillas. Quizá, el premio más polémico fue la película, 12 Años de Esclavitud, después de ver que en los técnicos e incluso en la Mejor Banda Sonora triunfaba Gravity.
Cine fácil, efectivo y formal, es la base y el truco para ganar un Oscar, otro de los factores en los que sorprende la victoria de una película firmada por MacQueen, un cineasta cuyos anteriores trabajos no entraban dentro de los cánones y el actual solo está por ser de un tema ampliamente reconocido y que ya ha calado en la conciencia social.




12 Años de Esclavitud es una de esas películas que al terminar deja las salas de cine mudas y a todos los espectadores sentados y paralizados en sus asientos pensando que la humanidad es horrible y que si se pudiera elegir nacer de nuevo, nadie querría ser hombre. El retrato de MacQueen, que ya ilustró la tortura en Hunger, se trata de un ejercicio social, basado en hechos del pasado, algo que ha valido el Oscar y que conociendo a la Academia, sólo se podría haber producido en esta época, con un presidente negro en la Casa Blanca.




La otra gran triunfadora de la noche, Gravity, la que más premios cosechó, se trata de una cinta para ver en 3-D, por lo que la Academía premia con la dirección por segunda vez consecutiva a la mejor película que usó esta tecnología el año pasado. Si los críticos en algo coinciden respecto a la obra de Cuaron es que se trata del ejercicio más parecido a poder viajar por el espacio. Pocos actores, muchas imágenes (hechas con ordenador), y Sandra Bullock poniendo cara a una agonía irreparable, solo cara, porque hablar no se habla mucho. Una ficción con un fondo filosófico, mucho menos controvertido que cualquiera del resto de nominadas y con calidad suficiente.

Hollywood no cambia, aunque eso ya lo demostró en las nominaciones omitiendo a los Coen o la última película de la trilogía de Linkerman (Before Midnight) ejercicios innovadores, distintos y geniales a partes iguales, pero no tan estelares como Gravity o las torturas durante el periodo en el que la esclavitud estaba permitida en los estados sureños del gigante occidental.

Poco más que destacar de una gala en el que el recuerdo a los fallecidos el año pasado se olvidó de Sara Montiel y concluyó con una solemne canción que impidió el aplauso final. Ellen demostró ser una buena anfitriona, aunque las bromas tampoco fueron el fuerte de la gala y el mayor mérito fue el récord de retweets con un selfie plagado de estrellas y cuyo autor fue Bradley Cooper. “Pena que no tuviera los brazos más largos” dijo Ellen, ella misma habís previsto los resultados finales durante la presentación de la gala: “Aquí pueden pasar dos cosas: O gana 12 Años de Esclavitud o sois todos unos racistas”. Poco se puede esperar de una Academia que hace mucho que no cambia y como recomendó Cate Blanchett: “No os levantéis que estáis muy mayores”.

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