27 de marzo de 2014

OBJETIVO: DINERO

@BeaSanzH

Paparazzi: Fotógrafo de prensa que se dedica a hacer fotografías a los famosos sin su permiso. (RAE)
flickr.com
Hace unos años Enric Bayón, un paparazzi al que se puso cara en Crónicas Marcianas y que es conocido por un conflicto con Ramoncín en un aeropuerto, hablaba para Vanity Fair sobre un libro que él mismo había escrito: “Secretos de un paparazzi”. En él exponía los trucos o secretos para conseguir una foto y daba datos sobre el precio que podía pagarse por algunas de ellas: 100.000 euros aproximadamente por la foto de Iker Casillas y Sara Carbonero en su viaje a las Islas Vírgenes o incluso, 1,2 millones de euros por el topless de Lady Di, que luego no llegó a publicarse.

Pero, ¿hasta dónde es lícito esto? En los Principios Internacionales de la ética profesional del periodismo de la UNESCO, aprobados también en 1983, se recoge “ el respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana, en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional.”

Hace unos días la prensa del corazón se hacía eco de un altercado entre unos fotógrafos y Alberto Isla, que acaba de tener un hijo con Chabelita la hija de Isabel Pantoja. Estos paparazzi, en su lucha por conseguir la foto del niño en su primera salida después del nacimiento, llegaron a intentar entrar en la sala de espera del centro médico, para conseguir así la “exclusiva” (dícese de aquello que te arde en las manos y te puede explotar). Esto acabó en puñetazos y empujones, y el yerno de la tonadillera va a demandarlos.

Si bien es cierto que son personas con una vida pública, no dejan de ser personas normales (aunque con cuentas corrientes distintas a las nuestras) que tienen una intimidad y una vida privada que proteger. Por esto mismo, el papel del paparazzi son unas aguas un poco turbias y quienes ejercen la profesión, o aspiran a ello, tiene que tener claras unas normas éticas y morales que están por encima del dinero, como por ejemplo, no fotografiar a un recién nacido en una sala de espera.

Pero hay que tener en cuenta que el trabajo del paparazzi no está prohibido, es legal (y en ocasiones una ayudita para los nuevos famosos) y hasta que la ley no tome medidas al respecto de ciertas actuaciones, esperamos que haya paparazzi en sus cábalas que hagan su trabajo de una forma responsable y sabiendo que no trabajan con billetes parlantes, si no con personas tanto públicas como anónimas, y lo que es más importante, con niños.

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