15 de marzo de 2014

QUIÉN TEME AL LOBO FEROZ

@JimmyTurunen

Convivir con lobos es algo que no se recomienda en ninguno de los mejores manuales de supervivencia. El lobo tiene asociado a su nombre una infinidad de leyendas en los que la muerte y la decadencia son las características más importantes. El perro al que nunca se le pudo domesticar es a grandes rasgos el animal más odiado por los castellanos debido a los daños económicos que causa con sus incursiones contra los rebaños y el ganado.



Si la presencia de lobos nunca aporta cuando se trata de desarrollo, las zonas donde mayor es la concentración de este animal están condenadas a una lucha plagada de trampas, corrales con muros altos y cazadores. Hablamos de la Sierra de la Culebra (Zamora) un espacio de 70.000 hectáreas de naturaleza en donde se concentra una de las mayores poblaciones de lobo ibérico de Europa (10 por cada 100 Km2).De las cuatro comarcas que abarca este escenario, la más conocida de todas, Sanabria ha querido utilizar la presencia de estos cánidos como un atractivo turístico. Ignoró el principio básico de los manuales de supervivencia y ahora se ve  atrapada en una lobera, dos muros confluyentes en un precipicio y cuya única salida es la caída.

Sanabria es una comarca rural con una bajísima densidad de población y con pocas actividades que parezcan poder asegurar un próspero futuro a la zona y como en todos lo casos del estilo la salida siempre se ha querido ver en el turismo. 

En 1999 el grupo Ciconia, una consultora ambiental invitó a miembros destacados de la administración local ha visitar La Maison des Loups, un complejo dedicado al lobo en Orlu (Francia). Esto supone una idea para el desarrollo de la zona y con el cambio de siglo se empiezaron a trazar planes para potenciar turísticamente la alta densidad de lobos en el área: jornadas sobre “El Lobo Ibérico y el Desarrollo Sostenible” o recopilación de historias, leyendas y tradiciones relacionadas con el depredador en toda la Sierra de Culebra, incluida su parte portuguesa. Eran tiempos en los que quienes apostaban por que un día llegaría la crisis eran unos pesimistas..



Cuando un lobo ataca a un rebaño intenta matar el máximo número de ovejas posible. Es un instinto natural y no está sujeto a las necesidades nutritivas de la bestia. Desde Puebla de Sanabria se intentaba reforzar la imagen mística del animal, que al ir aumentando su población provocaba cada vez más destrozos en los ganados de las áreas periféricas.

En 2007 el Ayuntamiento de Puebla de Sanabria consiguió financiación a través de la Unión Europea  (INTERREG III A) y la Fundación Biodiversidad para el establecimiento de un Centro  Temático del Lobo Ibérico en España. La Dirección General del Medio Rural del Ministerio de Medio Ambiente en 2007 y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en 2008, con el Ayuntamiento de Puebla comprometen 3.200.000€ para la construcción del Centro de Interpretación del Lobo de Robledo, estimando que esta población, casi abandonada, de difícil acceso y perteneciente al municipio de Puebla es el lugar perfecto para esta obra con fines turísticos.

Se establece un proyecto con dos obras, una para mejorar el acceso y otra para el centro en sí: un terreno de 18 hectáreas vallado con una manada en semilibertad que se podrá contemplar desde cinco observatorios situados en diferentes puntos del recinto. Además se hará un edificio museo explicativo en el que se mostrarán las diferentes estructuras arquitectónicas típicas de la zona y que los naturales del lugar utilizaban para cazar a los lobos o proteger su ganado de los mismos. En este centro también se dará constancia de los motivos culturales de la Sierra de la Culebra relacionados con los lobos, desde la mística del animal hasta la relación con el entorno y los hombres a través de los nombres de distintos parajes, localidades, arroyos o la abundancia de determinados apellidos.

La Sierra de la Culebra, como casi todas las áreas de montaña españolas, es un entorno de considerable belleza natural y con unas peculiaridades que hechizan a los visitantes. Berrea, lobos, corzos, pueblos en abandono, paisajes… Además se cuenta con la ventaja de tener en sus inmediaciones el Parque Natural de las Lagunas de Sanabria zona de reconocido prestigio y relieve glaciar. El Centro debería ser un éxito salvo porque aún no está construido, los edificios en obras en un entorno de acceso complicado resaltan como otra de las numerosas construcciones inútiles de este país y que son víctimas de la imagen del monumento a la opulencia.

La obras de acceso al centro fueron financiadas con 600.000 euros aportados por el programa INTERREG de la Unión Europea, salvo los remates finales para los que se necesitó un pequeño impulso de la Junta. Sin embargo, el problema vino con la concesión del segundo concurso, la del proyecto y construcción del Centro a cargo de la empresa Volconsa, responsable de otras construcciones como el Museo de la Ciencia de Valladolid o el del Patio Herreriano.


Todo debía ser fácil y realizable hasta la crisis, la entrada en concurso de acreedores de Volconsa y la paralización de las obras. Si en principio el Centro del Lobo debía inaugurarse en la primera mitad 2011, el plazo se amplío a verano y después  indefinidamente.

Marzo de 2014 y todavía todo sigue igual, una construcción extraña en medio de la nada, un parking enorme para un camino demasiado estrecho. El futuro sigue incierto y paralizado, la última noticia fue la del enfado del alcalde de Puebla (PSOE) con la Junta (PP) por mantenerlo a parte de las negociaciones. Aunque, problema se resuelva ya solo puede quedar grabado en la memoria colectiva como otra gestión defectuosa, que necesita de nuevos concursos para contratar  una nueva compañía que termine la obra.

Decían en los proyectos de realización del Centro, que esta era la mejor forma de lavar el nombre de un animal considerado siempre un enemigo. Sin embargo, al final los manuales de supervivencia tenían razón: la opulencia y los excesos de la bestia siempre juegan en su contra y donde en algún momento solo quedarán huesos roídos por lobos, ahora se ve una enorme lobera, toda una ladera de pueblos en decadencia que se abalanzan sobre una presa que es un cebo, que bala tan delicioso y ruidoso como un lechal, pero que en sus pies encierra el último hoyo, caída sin suelo para las pobres bestias.

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